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25/01/2006

PORATTI, RAMÓN NATALIO (1880-1942)

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Nació el 25 de diciembre de 1880, hijo de Pedro Poratti y de Felisa Maggi.
Desde muy joven debió desempeñar diversa tareas, desde boyero, en Carlos Casares; pasando por dependiente de comercios, y hasta empleado de la sección de vías y obras, del Ferrocarril del Oeste, en la estación Bragado.
Después de trabajar como comerciante en “El Tropezón –donde logró ganarse la estima y admiración de sus vecinos-, en 1915, se radicó definitivamente en 9 de Julio.
Dedicado a la ganadería, y a la compra y venta de cereales, el 5 de diciembre de 1920 fundó la acreditada casa de remates feria. Además, en distintos años, le cupo ser presidente del Club Atlético “9 de Julio”, miembro de la Sociedad Rural de 9 de Julio, vocal de la Sociedad Italiana “Conte di Torino”, secretario de la Sociedad Italiana “Amistad y Trabajo”, fundador y primer presidente del Rotary Club de 9 de Julio, como así también del “Nueve de Julio Automóvil Club”; benefactor de la Sociedad Protectora de los Pobres”, del Asilo de Huérfanas “Nuestra Señora de Luján”, del Asilo de Ancianos “Santo Domingo de Guzmán”, y de las bibliotecas “José Ingenieros” y “Anastasio Prieto”.
Pero, sin dudas, la historia de 9 de Julio, le recuerda como funcionario público, y por cuanto contribuyó al engrandecimiento, en sentidos social y económico, del Partido. Activo militante de la Unión Cívica Radical, concretó una meritoria carrera política, desempeñando cargos de concejal municipal, electo –por vez primera- en los comicios del 14 de abril de 1918; sindico fiscal ante el Juzgado de Paz; y Defensor de Menores, en reemplazo del talentoso Cayetano de Briganti.
En dos ocasiones ocupó el primer cargo de la intendencia municipal, primero, desde enero de 1927 hasta diciembre de 1928; y luego, desde mayo de 1940 hasta abril de 1941.
Ramón N. Poratti, falleció en Buenos Aires, el 25 de diciembre de 1942. Entonces, el periódico “El Porvenir”, afirmó que 9 de Julio, “pierde uno de sus hijos dilectos, que supiera honrar y enaltecer su desenvolvimiento y progreso”.

25/01/2006 12:30 Autor: HECTOR JOSE IACONIS. Enlace permanente. Tema: N - Z No hay comentarios. Comentar.

ROBBIO, NICOLÁS LIBERATO (1846-1914)

Había nacido en Buenos Aires, el 17 de agosto de 1846, hijo de Nicolás Robbio y de Leonor Martínez.
Como su tío Juan Robbio, también dirigente político, poseía una fracción de campo en el Partido de Bragado, le cupo a su padre la administración de este, trasladándose a aquel distrito.
Mas tarde, promediando la década de 1870, el joven Nicolás L. Robbio, pasó a formar parte del vecindario de 9 de Julio.
Contaba 28 años, cuando contrajo matrimonio –en segundas nupcias- con Dolores Venegas, matrimonio del cual nacerá –entre otros hijos- Nicolás H. Robbio, otro descollante hombre público.
Nicolás L. Robbio, tuvo una por demás destacada actuación social y política en 9 de Julio. Pudo desempeñarse, en varios períodos, como: comandante militar, juez de Paz, concejal y presidente del Concejo Deliberante, presidente de la Municipalidad, intendente municipal, consejero escolar, comisario de policía, senador y diputado ante la Legislatura provincial, defensor de menores; además de ser distinguido, con diversos cargos, en la dirigencia de su partido.
También, después de producirse la autonomía del Partido de Carlos Casares, radicado allí, tuvo amplia como destacada actuación.
Falleció en Carlos Casares, a las 9 horas del 28 de octubre de 1914. Un día más tarde, el Concejo Deliberante de 9 de Julio sancionó una ordenanza, por la cual imponía su nombre a la entonces calle Córdoba.

25/01/2006 12:24 Autor: HECTOR JOSE IACONIS. Enlace permanente. Tema: N - Z No hay comentarios. Comentar.

SAAVEDRA, MARIANO EUSEBIO (1810-1883)

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Había nacido en el Fuerte de Buenos Aires, el 15 de agosto de 1810, el sexto hijo de las segundas nupcias del brigadier Cornelio Saavedra con Saturnina Bárbara de Otalora y del Rivero. Horas más tarde, recibió las aguas del Bautismo, en el templo de la Merced, de manos del presbítero Manuel Alberti, y apadrinado por Manuel Larrea.
Por lapso de más de un lustro, su familia debió permanecer exiliada fuera de Buenos Aires, hasta después de 1816. De regreso, junto a sus padres, Mariano Saavedra, se afincó en Rincón de Cabrera, hoy Zárate, donde su madre poseía una estancia.
Un año después de la muerte de su padre, cuando contaba 19 años, volvió a la ciudad de Buenos Aires, a raíz de una epidemia que asolaba por entonces a la provincia.
En el segundo semestre de 1832, contrajo enlace con Carmen Zavaleta (nacida el 11 de junio de 1816); matrimonio del que nacieron: Adolfo Rómulo, el 19 de noviembre de 1833; Carmen Emiliana, el 12 de enero de 1835; Carlos, el 28 de febrero de 1839; Cornelio Ernesto, el 16 de julio de 1840; Mariano Abraham, el 9 de octubre de 1842; Adolfo Pedro, el 18 de febrero de 1845; Celina Paulina, el 6 de octubre de 1852; y Zulema María Antonia, el 25 de abril de 1857.
Había logrado sostener un emprendedor saladero, en Rincón de Cabrera pero, con el advenimiento del gobierno de Rosas, volver al exilio, esta vez en Montevideo. Después de la batalla de Monte Caseros, regresó al país para dedicarse a actividades empresariales.
Además, ocupó cargos relevantes en la municipalidad de Buenos Aires, después de su creación, en 1856. De hecho, fue municipal por la parroquia del Pilar.
Más tarde, le cupo ser convencional constituyente, diputado y senador. Como así también, director y presidente del Banco de la Provincia de Buenos Aires.
En octubre de 1862, fue elegido gobernador de la provincia de Buenos Aires, en reemplazo del general Mitre, quien asumía la primera magistratura del Estado argentino. Volvió a ser electo, en esas funciones, en marzo de 1863, para permanecer poco más de un trienio. Durante ese período, debió firmar, el 12 de febrero de 1864 y el 2 de agosto del año siguiente, los decretos de creación del pueblo de Nueve de Julio, y reglamentario de la ley de creación de diez nuevos partidos –entre ellos, el nuestro-, respectivamente.
Cómo gobernador realizó una prolija gestión, que dio como origen importantes emprendimientos, entre ellos, la prolongación de líneas férreas, la organización de la dirección del ferrocarril, el establecimiento de nuevos juzgados de campaña, la fundación y creación de varios pueblos y partidos, y la instalación de nuevas sucursales del banco provincial.
Mariano Saavedra falleció en Buenos Aires, el 9 de febrero de 1883. Sus exequias, por expresa voluntad suya, consistieron en una Misa, y en un funeral sólo acompañado por sus hijos y nietos. Del mismo modo, había pedido a sus hijos que “cuando las ordenanzas municipales lo permitan, exhumen el cadáver de su virtuosa madre y el mío y [los] encierren en un solo ataúd”, para que “los que tanto se amaron en la vida, duerman juntos el sueño eterno”.

25/01/2006 12:22 Autor: HECTOR JOSE IACONIS. Enlace permanente. Tema: N - Z No hay comentarios. Comentar.

VEDIA, JULIO FABIAN DE (1826-1892)

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Nació en Buenos Aires, el 20 de enero de 1826, hijo del coronel mayor Pedro Nicolás de Vedia y de Manuela Pérez, descendientes de noble linaje.
Emigrados a Montevideo, era aún adolescente cuando inició su carrera de armas. Lo hizo, encontrando su "bautismo de fuego" en la batalla de Arroyo Grande, en diciembre de 1842.
Desde entonces, en el cuerpo de artillería, participó en los hechos de arma más destacados, librados en tierra oriental...
Se destacaba, ya en su juventud, por las condiciones de su espíritu culto y selecto. Acostumbraba llevar al campo de batalla, en su equipaje, gruesos volúmenes, de obras clásicas, muchas de ellas escritas en sus lenguas originales, que le permitían ampliar su saber. Era un lector asiduo de la literatura volteriana; y, según cita Yaben, ese filósofo de la Ilustración, habría sido su compañero en incontables momentos de su existencia.
Después de la batalla de Monte Caseros, continuó al servicio del Gobierno de Uruguay, hasta cerca de 1855, en que retornó a Buenos Aires, siendo nombrado segundo jefe de la Brigada de Artillería.
Mas tarde, ya graduado coronel, recibió el nombramiento como jefe del Regimiento nº 1, de Blandengues, donde continuó su servicio en la frontera.
Desde aquí, no será necesario aportar más datos, pues cuanto sigue, tanto sobre la estadía del coronel de Vedia, en Bragado y 9 de Julio, ha sido difundido con bastamente profusión, por lo publicado en tantos estudios
El alejamiento de "su Nueve de Julio", lo motivó el estallido de la Guerra de la Triple Alianza. Sin dudas, a estimar por su rica correspondencia, aguardaba retornar al pueblo, en cuanto culminase la contienda bélica. En junio de 1865, marchó al frente de la Brigada de Artillería Ligera en Campaña.
En la Guerra del Paraguay, debió participar en los encuentros de Yatay, Sitio y rendición de Uruguayana, Estero Bellaco, Tuyutí, Yataytí Corá, Curupaytí, Humaytá, Paso Pacú, Sierra Escurra y Peribebuy... En septiembre de 1868, obtuvo el grado de coronel mayor (general).
Al ser sitiada la ciudad de Asunción, por los gobiernos aliados, debió desempeñarse como general jefe de las fuerzas de ocupación.
El 31 de enero de 1872, fue designado gobernador del Territorio Nacional de Chaco, con retención de su cargo de Comandante en Jefe de las fuerzas argentinas en el Paraguay.
En este cargo, desarrolló una brillante gestión organizativa, estableciendo el régimen municipal y la justicia de paz electiva, levantando el primer padrón electoral, creando uno de los primeros establecimientos escolares chaqueños, distribuyendo la tierra y estableciendo promisorias industrias. Otros detallas, sobre su tarea puede hallarse en la "Memoria" redactada por Federico Mitre, en enero de 1874.
El 31 de enero de 1875, de Vedia culminó su gobierno... Dejaba un feliz recuerdo en esas tierras, y así los colonos lo manifestaron, al fundar, en octubre de 1888, la Colonia "General Vedia".
Durante dos períodos, dirigió el Colegio Militar de la Nación. Primero, entre el 28 de abril de 1876 y el 22 de julio de 1880; luego, desde el 14 de enero de 1887 hasta el 29 de agosto de 1888.
Ambas direcciones fueron virtualmente progresistas, para la institución, fundada pocos años antes. Reestructuró el sistema de exámenes; incluyó la asignatura de Química Elemental, en los planes de estudios, y analizó el contenido de las áreas ya existentes; y procuró intensificar los ejercicios físicos.
Al estallar la revolución de 1880, había solicitado la baja del Ejercito; y, en agosto de 1883, con el rango de general de división, fue reincorporado. Después de desempeñarse como inspector de Artillería, volvió a la dirección del Colegio.
El doctor Angel Zappa, en un interesante artículo publicado hacia enero de 1996, al referirse a la personalidad del general de Vedia, expresó: "Perteneció a aquella clase de hombres que, por imperio de su propia dignidad, practicaban celosamente el culto del honor como supremo señorío de la persona humana sobre sí mismo... Esos hombres tenían clara conciencia de sus responsabilidades y supieron plantarse, con un incuestionable concepto de nuestros derechos soberanos [...] cada vez que el Bien Común de la Patria así lo exigía...".
En otro estudio, publicado en la "Revista Militar", en 1926, se afirmaba que, "tenía el don de despertar el afecto de los humildes. Severo con los malos, era frecuente que esos no escaparan al magnetismo que de él emanaba... Su vida fue un modelo militar y cívico. Pública y privadamente era de una corrección invariable. Sentía los males de la Patria, como golpes descargados sobre su corazón".
El viernes 26 de agosto de 1892, a las 23:15 horas, en Buenos Aires, dejó de existir Julio de Vedia. En sus exequias, pronunciaron sendos discursos, personalidades relevantes de la época.
El mayor Soto, quien se dirigió en nombre de la Asociación de Guerreros del Paraguay, expresó palabras que, cabe emplearse como conclusión de estas breves líneas:
"...no tuvo un día de reposo; espíritu fuerte en la adversidad y sereno en la fortuna, jamás, ni aún la más legitima ambición, turbó las horas de su vida; que consagró por completo al cumplimiento estricto de sus deberes militares. A fuerza de trabajos, de sacrificios y abnegaciones, alcanzó uno de los más altos cargos de la jerarquía militar [...] y baja a la tumba pobre, sin dejar a sus hijos más herencia que el lustre inmaculado de su nombre y la memoria de sus virtudes.

25/01/2006 12:19 Autor: HECTOR JOSE IACONIS. Enlace permanente. Tema: N - Z No hay comentarios. Comentar.

VITA, BUENAVENTURA NOE (1884-1954)

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Había nacido en 9 de Julio, el 22 de junio de 1884. Sus padres, Francisco Vita y Celestina Anunciada Magnoni, se hallaban afincados en el todavía promisorio pueblo desde la década anterior.
Su infancia, como la mayor parte de su existencia transcurrió en 9 de Julio. En 1890, comenzó sus estudios primarios en la Escuela Elemental Nº 3. En una bella "Memoria" que, acerca de sus años de escolaridad escribió medio siglo después, recordaba:
"A esa escuela concurrí un breve lapso de tiempo; me inscribieron en el mes de junio, y a los pocos días de concurrir a clase, mi precaria salud hizo crisis y pasé el resto del año escolar enfermo y convaleciente".
A principios de febrero del año siguiente, fue inscripto en la Escuela Elemental de Varones Nº 1, que a la sazón dirigía el maestro Rafael Muzio. En este establecimiento hubo realizado todo el ciclo escolar primario.
Presumiblemente, fue en su juventud cuando debió proseguir los estudios universitarios, pues obtuvo el título de Procurador Nacional.
Abrazó tempranamente los ideales de la Unión Cívica Radical. Participando de la vida política de esta agrupación fue llevado a ocupar importantes cargos a nivel local. Primero, entre 1917 y 1920 integró el Consejo Escolar, donde pudo desempeñar la presidencia. Más tarde, volvió a ese cargo, elegido en los comisiones del 31 de diciembre de 1925, para desempeñarse el período de 1926 a 1927.
En otras ocasiones, también, ocupó una banca en el Concejo Deliberante de 9 de Julio.
Sus gestiones, en mayor medida, confirieron varios aportes favorables, en especial durante la titularidad del Consejo Escolar. Existen algunos informes, dirigidos a las autoridades superiores, que dan cuenta de ello.
En distintas épocas, integró varias agrupaciones oficiales, constituidas con ocasión de homenajes y acontecimientos importantes. Por citar, en 1926, compuso la comisión de homenaje al general Julio de Vedia; y en diciembre de 1944, una comisión "Pro-Monumento al General Don José de San Martín".
También, fue colaborador -y se lo cuenta entre sus fundadores- del Club Atlético "9 de Julio". Tanto amó a esta institución que fue su voluntad que la copiosa biblioteca privada de su propiedad pasara a manos de su comisión, hecho que nunca pudo concretarse.
Su aporte más valioso a la comunidad de 9 de Julio fue su dedicación, casi exclusiva, a la investigación de la historia local. Desde su juventud, comenzó a indagar los documentos históricos, reuniendo las primeras notas y fichas que resultarían claves en su trabajo.
Asimismo, formó un archivo personal y una hemeroteca (colección de las publicaciones locales y nacionales) que fueron otras de sus fuentes. Tanta meticulosidad y esmero volcó en su tarea, que aún hoy es fácil interpretar sus apuntes y el método -por sí llamarlo- de su obra.
En 1936, el Archivo Histórico Provincial organizó el "Primer Concurso de Monografías sobre la Historia de la Provincia", inspirado por el destacado director de la institución, doctor Ricardo Levene. Vita, quien ya tenía concluida su "Crónica Vecinal de Nueve de Julio" para el alcance temporal de 1863 a 1900, presentó en el certamen el período 1863-1900.
El 17 de julio de aquel año el jurado seleccionó diez de los veintisiete trabajos presentados, los cuales estaban destinados a la publicación. En efecto, entre aquella decena se encontraba el del historiador nuevejuliense.
En 1938, en los Talleres de Publicaciones Oficiales de la provincia, fue publicada la obra, que aún hoy es base fundamental para el estudio de los orígenes de 9 de Julio. La misma recibió el número de orden XIV, en la serie II, "Contribución a la Historia de los Pueblos de la Provincia de Buenos Aires".
En 1947, en un segundo concurso, instituido por el mismo Archivo Provincial, Vita presento el segundo período (1871-1877), con el mismo título. Esta vez, la obra fue distinguida entre las presentadas, aunque hasta el presente no ha sido publicada.
La mayor parte de "Crónica Vecinal de Nueve de Julio", es decir, la etapa de estudio comprendida entre 1871 y 1900, con su importante apéndice, permanece inédita.
En septiembre de 1950, junto a Juana Elias de Mascheroni, participó del "Primer Congreso de Historia de la Provincia de Buenos Aires", en carácter de miembro titular. Su informe sobre el estado de los archivos de la ciudad, solicitado por las autoridades de ese simposio se halla publicado en el volumen I de las memorias del mismo, editadas en 1951.
Buenaventura Vita dejó de existir a las 20 horas del 20 de junio de 1954.
Durante la comisión municipal del capitán Roberto Latino Córdoba, a poco de su fallecimiento, se rindió tributo a su memoria. La comisión que dirigía el Archivo y Museo Histórico, en aquellos años, fue la encargada de organizar esos actos.
En 1998, cuarenta años más tarde, el Concejo Deliberante de Nueve de Julio, por solicitud del Departamento Ejecutivo, impuso el nombre de Buenaventura Noé Vita, a un pasaje del Barrio Solidaridad 75 viviendas, en toda su extensión, a partir de la calle Moreno hasta Saavedra, entre las paralelas French y Guido Spano.
El padre Meinrado Hux, de la Orden de San Benito, destacado historiador y religioso de la Abadía de Santa María en Los Toldos, fue amigo de quien nos ocupa. Más aún, su confesor poco antes de la hora final.
En una entrevista con el autor de esta semblanza -mantenida en la tarde del 23 de noviembre de 1996- expresó:
"A Buenaventura Vita lo he considerado un buen amigo y, más bien, como un padre... Cada vez que lo visitaba era una charla histórica, él con su 9 de Julio, yo con Los Tondos y los indios. Lo recuerdo como un buen hombre... Lo que más me alegra de nuestra amistad y comunicación es que lo pude ayudar, en su última enfermedad, a prepararse para presentarse al Señor con un corazón limpio... Tengo la impresión de que ha sido un hombre correcto...".

25/01/2006 12:13 Autor: HECTOR JOSE IACONIS. Enlace permanente. Tema: N - Z No hay comentarios. Comentar.

WEST. TOMÁS DOMINGO (1856-1936)

Nació en Lobos, provincia de Buenos Aires, el 15 de septiembre de 1856, hijo de Tomás West, de origen inglés, y de Juana Martínez.
Graduado en Medicina en la Universidad de Buenos Aires, se radicó en 9 de Julio, alrededor de febrero de 1885, para ejercer su profesión.
Tan pronto como llegó a la promisoria comunidad, abrazó con singular interés las cuestiones públicas, militando en las filas políticas.
Después de promulgada la nueva ley orgánica de las municipalidades, con la que se organizaban los departamentos ejecutivo y deliberativo, en las elecciones del 10 de junio de 1886, fue electo concejal. Designado presidente del Concejo Deliberativo, debió asumir interinamente las funciones ejecutivas, el 1 de agosto de ese año. Así se convirtió en el primer intendente municipal... La Municipalidad de 9 de Julio, volverá a contarlo como su titular, en otros períodos.
Como médico, junto a otros facultativos radicados en el pueblo, le tocó hacer frente a las epidemias de cólera y viruela, entre 1886 y 1887; así como hacer frente a otras cuestiones inherentes a la salubridad pública.
Desde sus inicios, apoyó activamente la gestación de la Sociedad Protectora de los Pobres, y la construcción de su hospital. Tanto así que, por lapso de tres décadas, ejerció la dirección honoraria del nosocomio, de manera siempre altruista.
Colaboró en el desarrollo institucional de distintas asociaciones locales, de diversa finalidad. Asimismo perteneció a la Logia “Igualdad”, del Valle de 9 de Julio.
En dos ocasiones, ocupó una banca de diputado, en la legislatura provincial. Primero, desde julio de 1891 hasta abril siguiente; luego, entre enero y agosto de 1893.
En diversas ocasiones, del mismo modo, fue electo consejero del Consejo Escolar de 9 de Julio. Organismo, este, donde le cupo ejercer –también- la presidencia.
En 1927 se radicó en La Plata, donde falleció el 7 de diciembre de 1936. Más tarde, sus restos fueron trasladados a la necrópolis local, donde aún descasan.
Indudablemente, la carrera de vida, la trayectoria, de Tomás West, hacen de su figura, una de las más ricas, en las primeras seis décadas de la fundación de 9 de Julio.

25/01/2006 12:05 Autor: HECTOR JOSE IACONIS. Enlace permanente. Tema: N - Z No hay comentarios. Comentar.


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