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25/01/2006

LEVALLE, NICOLÁS (1840-1902)

Nació en Cicagna, Chiavari, de la provincia italiana de Génova, el 6 de diciembre de 1840. Sus padres, también italianos, fueron Lorenzo Levalle y Benedicta Daneri.
Contaba con dos años, cuando emigró a la República Argentina, donde –más tarde-, hacia octubre de 1857, pudo ingresar como aspirante en la Academia Militar. Así iniciaba una brillante carrera en las armas, que hubo concluido con el rango más elevado a que puede aspirar un soldado argentino.
Participó en las batallas de Cepeda, en 1859, y Pavón, en 1861; y se destacó durante la guerra de la Triple Alianza.
De regreso del Paraguay, tomó parte en la campaña de Entre Ríos, contra Ricardo López Jordán, en 1870.
Inmediatamente después de sofocada la revolución de 1874, fue nombrado jefe de la frontera Sud de Buenos Aires, con asiento en Bahía Grande, primero, y en Fuerte Lavalle, luego. Entre noviembre y diciembre de 1876, permanecía en el Fuerte General Paz, entonces Partido de 9 de Julio. Allí, con alguna frecuencia, viajaba desde su guarnición, para ofrecer instrucción militar.
En 1879, en ocasión de la -tantas veces referida- expedición militar, permaneció al mando de la 2da. División, donde avanzó sobre tierra indígena, alcanzando Trarú Lauquen, y los ríos Salado y Colorado. En torno a esta época, fundó una importante ciudad bonaerense.
Estuvo ligado, de alguna manera, en los acontecimientos revolucionarios de 1880 y 1890. Además, durante las presidencia de Julio Roca y de Miguel Juárez Célman, ocupó la titularidad del ministerio de Guerra y Marina.
Fue docente en el Colegio Militar de la Nación, y le cupo la redacción de importantes estudios sobre temáticas castrenses.
Falleció en 1902. Como poseía el grado 33, en la francmasonería argentina, y al negarse a renunciar a esos principios, monseñor Mariano Espinosa –arzobispo de Buenos Aires- prohibió a los capellanes militares, se le tributaran exequias fúnebres.

25/01/2006 12:34 Autor: HECTOR JOSE IACONIS. Enlace permanente. Tema: G - M No hay comentarios. Comentar.

LAGOS, HILARIO (1840-1895)

Hijo del destacado guerrero Hilario Lagos y de Toribia de la Fuente, había nacido en Pergamino, el 7 de noviembre de 1840.
Ya en 1856, se encontraban revistando en el ejército de la Confederación, con el grado de sargento distinguido.
En 1859, se destacó en la campaña de Mendoza y San Juan, y participó en la de Cepeda. Además, era escolta del presidente Santiago Derqui.
En noviembre de 1861, también se halló en la batalla de Pavón, conformando la división del general José María Francia... Un año más tarde, era ayudante de Paunero, y recorría –en campaña- Córdoba, San Luis y Mendoza.
Concluida la Guerra de la Triple Alianza, en la cual también debió actuar, fue destinado al servicio de frontera. Guarneció, como jefe de la frontera, resiento en el Fuerte “General Paz” y manteniendo –en este sentido- estrecha vinculación con Nueve de Julio.
En 1874, manteniéndose leal a las fuerzas del gobierno, asistió a la sofocación de la revolución mitrista.
En 1879, a las ordenes de Roca, realizó la ocupación definitiva de las tierras aborígenes.
Participó en los sucesos revolucionarios de 1880, en Flores y Los Corrales. Ese año, solicitó la baja del ejército, para ocupar una banca de diputado nacional, por Buenos Aires.
Reincorporado a las fuerzas armadas, en 1883, fue inspector de fronteras, en Salta y Jujuy. Asimismo, estuvo vinculado a la dirección del Colegio Militar de la Nación.
El coronel Lagos, se había iniciado en la francmasonería, en la Logia Tolerancia nº 4, en abril de 1872.
Falleció en Buenos Aires, en noviembre de 1895, con el grado de coronel.

25/01/2006 12:37 Autor: HECTOR JOSE IACONIS. Enlace permanente. Tema: G - M No hay comentarios. Comentar.

LAFRANCONI, UBALDINO (1849-1926)

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Había nacido en Como, Italia, el 15 de septiembre de 1849, hijo de un ingeniero agrónomo, Lino Lafranconi.
Desde niño experimentó interés hacia las expresiones artística. Su afecto hacia la música le llevaron a emprender estudios en el Conservatorio de Milán.
Alrededor de 1863 emigró a América. Radicado en Montevideo, República Oriental del Uruguay, se ocupó de la enseñanza de la música. Entre sus alumnos contaba a los niños pertenecientes a lo más granado de aquella sociedad.
Hacia 1873 estalló -en aquel lugar- el movimiento revolucionario de los "Tres Colores". Por solicitud de uno de los dirigentes rebeldes se alistó para formar una banda en el cuerpo. Desde la retaguardia asistió a todos los encuentros bélicos hasta que, por último, las fuerzas gubernamentales destruyeron a las fuerzas sediciosas. Lafranconi junto a su banda fueron apresados.
No tardó en llegar la orden para degollar a los prisioneros. Mientras el maestro aguardaba su turno, llegó hasta su calabozo el coronel Taje, quien le hizo llevar en presencia del general Máximo Santos. Ambos militares eran jefes del ejército vencedor, y amigos de Lafranconi, pues éste había sido docente de sus familiares.
Anoticiados de los motivos por los cuales se hallaba en el campo de batalla, estos intercedieron por su vida y la de sus músicos, quienes fueron enviados a Montevideo y puestos en libertad (1).
"Por su carácter afable y bondadoso, su concepto estricto de la amistad y su gran amor a la música, se granjeó en el vecino país la estima de cuantas personas le trataron, valorando su saber" (3)
Poco después, en la ciudad de Buenos Aires, prosiguió los estudios de piano junto al prestigioso profesor Gottschalck. También, del director de la Banda Municipal de Buenos Aires recibió asesoramiento acerca de la dirección y el manejo de instrumentos musicales para banda y orquesta.
Afincado en la ciudad bonaerense de San Pedro logró formar la Banda "Artesanos de San Pedro", integrada por la totalidad del personal municipal de aquella ciudad y otros jóvenes.
En 1882, fue organizado un certamen, en la "Exposición Continental de Bandas de Música", en la ciudad de Buenos Aires. De él participaron un gran número de bandas, las principales del país, entre las que se encontraba la de "San Juan", compuesta por 105 músicos. Lafranconi, participó con su conjunto, ejecutando -entre otras piezas- "El canto de los pájaros", con la que causó la emoción del público; tanto así que, la esposa de un conocido militar de la época, corrió para estrechar entre sus brazos al niño que, con el flautín, había ejecutado una de las partes más conmovedoras (3). Esa intervención le valió la obtención del primer premio, para la primera categoría, que consistía en la suma de 5.000 pesos.
Los integrantes de aquella banda, en gratitud a su director, le obsequiaron un diploma con una gran medalla de oro, donde gravaron: "Al Maestro Ubaldino Lafranconi. Exposición Continental de Bandas de Música. 1 er. Premio. 1 ra. Categoría. 14 de mayo de 1882. Artesanos de San Pedro".
En 1887 viajó a Europa desde donde importó animales de raza. Poseía buena formación en el manejo de los asuntos relacionados a la ganadería y a la agricultura.
De nuevo en la Argentina, formó una cabaña en Marcos Paz. Luego pasó al partido de 9 de Julio, donde explotó varias hectáreas del Centro Agrícola "San Rafael".
La crisis de 1890 le obligó a abandonar las tareas rurales. Así se instaló definitivamente en 9 de Julio, donde contrajo matrimonio con Ana Madruga, el 5 de octubre de 1895. Aquí se dedicó, junto a su esposa, a la enseñanza de la música.
Aún así, su interés por los temas de su antigua, como eventual profesión, no había concluido, pues, gracias a su iniciativa, el 2 de octubre de 1897, fue fundada la "Sociedad Agrícola Ganadera de Protección Mutua de Nueve de Julio". Para llevar adelante este cometido reunió un número importante de agricultores del partido, entre los que se encontraban, Francisco Ciani, Enrique Casazza, Eduardo Danero, Julián Lizaso, Tomás Cosentino, Santiago Maguirre, Ezequiel Dudignac, Hermenegildo Sanz, Carlos Miranda Naón, Miguel Scandizzo, Claudio Orbea, Simón Coliqueo y Santiago Cardinal.
En 1902, Ubaldino Lafranconi fundó el conservatorio, que más tarde fue incorporado al "Fracassi", de la Capital Federal. De esta institución fluyeron importantes eventos artísticos, realizados en 9 de Julio, de muy importante nivel. Como los conciertos ejecutados a 4, 6 y 8 pianos.
En 1910 formó la banda, que hubo dirigido hasta casi su muerte. Por ella desfilaron muchos niños, algunos de los cuales -más tarde- integraron otras orquestas y bandas sucesivas.
El maestro Lafranconi fue, ante todo, un erudito compositor. Poseía amplios conocimientos en armonía y contra punto. Entre las piezas que compuso, sobresale la famosa "Marcha Fúnebre", "de estructura muy mística y sentida, cuyos acordes resultan una verdadera plegaria" (4).
Ubaldino Lafranconi falleció a las 22:30 horas, del 24 de diciembre de 1926, en su casa de la calle Robbio 323, entre La Rioja y Mitre, asistido por el doctor Tomás West. Un grupo de alumnos, amigos y autoridades municipales, que le conocieron y le admiraron, por medio de una suscripción popular, levantaron un mausoleo -que actualmente se encuentra poco después del ingreso a la necrópolis local- donde descansan sus restos.
En noviembre de 1951, en conmemoración del Día de la Música, se le rindió un notable homenaje. Después de un funeral solemne oficiado en la Parroquia "Santo Domingo de Guzmán", de un homenaje recordatorio en el cementerio local, y de una retreta conmemorativa en la Plaza "General Belgrano", el Salón Blanco Municipal serbia de escenario a un gran Concierto Vocal e Instrumental. Aquí hubieron participado figuras de la calidad artística de los pianistas Adelaida Anemone, Salvador Fraccassi del Carril y Lita Ferrari de Fumagalli; la mezo-soprano Sara César, el tenor Pedro Prota Rey y las sopranos Alicia Allerand, Emma Ferran y Elida Catena; y el coro polifónico de 9 de Julio, dirigido por el presbítero Vicente Palermo.
NOTAS
(1) Datos recogidos de BUENAVENTURA N. VITA, Crónica Vecinal de Nueve de Julio 1863-1900, volumen III, capítulo XXXV, nº VII (parte inétita).
(2) "Maestro Ubaldino Lafranconi", biografía en el folleto impreso con motivo del homenaje, en noviembre de 1951.
(3) Datos aportados al cronista por don Pedro Sabetto, uno de sus alumnos, fallecido el 2 de julio de 1991.
(4) "Maestro Ubaldino Lafranconi", biografía, ya citada.

25/01/2006 12:39 Autor: HECTOR JOSE IACONIS. Enlace permanente. Tema: G - M No hay comentarios. Comentar.

"LA DEFENSA", PERIODICO

En 1886, la corriente política liderada por Nicolás L. Robbio se había encolumnado para sostener la candidatura de Máximo Paz, para el cargo de gobernador de la Provincia. Unos de los principales intentos por ampliar la campaña proselitista, contra la candidatura del doctor Nicolás Achaval, debió ser la creación de una publicación periódica que, de algún modo, fuera sostenedora –por así decirlo- de los ideales “pacistas”.
En consecuencia, el 1º de julio de ese año, fue fundado el periódico “La Defensa”; el primero en ser editado por una pequeña planta impresora instalada en el pueblo, en un local ubicado en el nº 20 de la calle Libertad, formando esquina con Salta.
Aunque la dirección, como la redacción, eran anónimas, estaba al frente de la primera, Carlos F. Jáuregui, fundador y propietario de la imprenta. Este era un agente judicial y rematador público, presumiblemente proveniente de Bragado; aquí se ocupaba, además, de la atención de balances, liquidaciones testamentarias, y préstamos del Banco Hipotecario Nacional.
La administración de “La Defensa” se hallaba a cargo de Cayetano De Briganti, un inmigrante italiano, de sólida formación cultural. Por otro lado, al menos poco después, la regencia fue puesta en manos de Pascual Farías.
En la ciudad de Buenos Aires poseía como representante a J. Gustinián; quien, domiciliado en Maipú al 356, atendía la colocación de avisos en las principales estaciones ferroviarias.
Al parecer, como era habitual en la época, el periódico fue comercializado, principalmente, mediante suscripción. Una tarifa cobrada trimestral o mensualmente, que podía ascender a 1,50 pesos por cada tres meses.
La frecuencia de aparición de “La Defensa” en bisemanal, los jueves y domingos. El tamaño de la página no difería demasiado de los que más tarde fueron publicados en el pueblo, durante el siglo XIX: 57 por 40 centímetros, aproximadamente.
La diagramación era efectuada a cinco columnas, de 7 centímetros cada una, es decir, 185.5 puntos en la escala de ciceros. El nombre de la hoja, en la primera plana, llevada, obviamente, los tipos más importantes en color pleno, de 25 por 12 centímetros.
La primera página, en particular, recogía las notas y noticias más importantes, por su extensión y contenido. En la anteúltima, podían ubicarse los avisos de remates, los edictos judiciales, las informaciones municipales (tal vez, rentadas), y los horarios, recorridos y tarifas de las empresas de mensajerías.
Los avisos publicitarios más importantes, por su tamaño y diseño, se colocaban en la última página. No eran sólo propagandas de comercios o industrias locales, pues también se incluían otras de firmas radicadas en Buenos Aires, y remitidos a esta por el representante
Las notas elaboradas por la redacción no resultaban de compleja lectura. Para la época y las caracterizaciones lingüísticas tenidas entonces, se trataba de una expresión quizá despojada y un tanto dinámica... No se trataba, pues, de una edición con improntas intelectuales o de marcada elaboración ilustrativa, a la manera de algunos diarios aparecidos en las grandes ciudades; pero sería injusto desestimar el aporte realizado por esta página a la sociedad de 9 de Julio.

25/01/2006 12:41 Autor: HECTOR JOSE IACONIS. Enlace permanente. Tema: G - M No hay comentarios. Comentar.

"IGUALDAD", LOGIA MASÓNICA

De ningún modo puede sugerirse que la francmasonería masonería aparece en 9 de Julio recién después de constituida la logia. Realmente, ésta se hace presente desde las horas mismas de la fundación del Partido; y, más aún, durante el período post fundacional (1870-1878).
Si bien no existe constancia de la existencia de una logia, anterior a "Igualdad", sabemos que varios militares y civiles pertenecientes a la Orden ya vivía en estas tierras. Desde Julio de Vedia, propuesto en agosto de 1858 para componer la Logia "Confraternidad Argentina Nº 2", y siguiendo por algunos jefes de frontera o militares de grados subalternos, componen una lista de masones afincados en 9 de Julio, en la comandancia militar y, más tarde, en el Fuerte "General Paz".
Recién el 21 de junio de 1878, fue fundada la Logia "Igualdad" en 9 de Julio, recibiendo el nº 61 entre las obediencias dependientes de la Gran Logia del Oriente Argentino, y del Rito Escocés Antiguo y Aceptado. Ese nombre, muy significativo para todo iniciado en los rituales de la masonería, le fue impuesto después de haber sido sugerido el de "Julio de Vedia". Esta última designación debió ser rechazada por la Gran Logia de Buenos Aires, por tratarse del nombre de una persona aún viva.
El primero en ocupar el cargo de venerable maestro fue Raimundo Prieto, un vecino con bastante gravitación en la sociedad. Los restantes cargos le correspondieron a Hermenegildo Berdera, como Primer Vigilante; Nicolás L. Robbio, Segundo Vigilante; Enrique Bouquet, Orador; Daniel Campillo, Secretario y Esteban Sayavedra, Guarda Sellos.
La vida de "Igualdad" parece haber sido bastante activa, en los meses sucesivos de su fundación. Para mediados de 1879 la logias ya contaba con veintitrés hermanos.
Entre septiembre de 1879 y el 24 de julio de 1881 había dejado de operar, retomando sus trabajos con una renovada fuerza. Según los documentos aún conservados, puede inferirse que una especie de "aires renovadores" habrían ingresado en el lozano taller.
En diciembre de ese año, se habían concretado las elecciones de las autoridades, quedando conformado del modo siguiente:
Venerable Maestro: Hermenegildo Verdera.
Primer Vigilante: Nicolás L. Robbio.
Segundo Vigilante: Pastor Dorrego.
Orador: Enrique Bouquet.
Secretario: Pedro Barbé.
Tesorero: Raimundo Prieto.
Primer Experto: Antonio Lautre.
Segundo Experto: Hermengildo Sanz.
Hospitalario: Nicolás Gallo.
Primer Diácono: Julián Cagiga.
Segundo Diácono: José Lavandeira.
Maestro de Ceremonias: Alfredo Thamm.
Guarda Sellos: Antonio Ayarza.
Guarda Templo: Genaro Sainz.
Por esos días, la logia de 9 de Julio, contaba 25 miembros: 15 maestros, un compañero y 9 aprendices.
Entre finales de 1881 y durante el año siguiente el trabajo fue bastante intenso. Siete hermanos recibían el aumento de grado, de Compañero a Maestro:
* Pastor Dorrego.
* Epitasio Meirelles.
* Juan Ayarza, español, 39 años de edad, casado, comerciante.
* Alfredo Thamm, alemán, 34 años de edad, casado, agrimensor.
* Julian Cagiga, español, 42 años, casado, comerciante.
* Genaro Sainz, español, 31 años de edad, comerciante.
* Juan Saez, español, 44 años, casado, talabartero.
Y otros tantos, respetables vecinos del pueblo eran iniciados en los misterios masónicos, según su grado:
* Cosme Romero, argentino, 56 años de edad, casado, hacendado, iniciado el 29 de octubre de 1882.
* Antonio Rodoni, suizo, 45 años de edad, casado, hacendado, iniciado el 29 de octubre de 1882.
* Daniel Tabois, francés, 36 años de edad, soltero, hacendado, iniciado el 29 de octubre de 1882.
* Ramón Rey, español, 34 años de edad, casado, platero, iniciado el 29 de octubre de 1882.
* Ramón Monteverde, suizo, 34 años de edad, soltero, fondero, iniciado el 29 de octubre de 1882.
* Matías González, español, 30 años de edad, casado, hacendado, iniciado el 29 de octubre de 1882.
En noviembre del mismo año, los vecinos Ramón Torrella y Benigno Saínz comenzaban a formar parte del taller; y, además, era incorporado Miguel Aparicio "Mendizábal", un inmigrante español, iniciado en la Logia "Estrella de León" nº 133, el 26 de marzo de 1880.
Además de las actividades propias, durante sus tenidas (reuniones), había sido desplegada una tarea filantrópica valiosa, de acuerdo con el número de sus miembros y el contexto del valle donde estaban afincados. Al mismo tiempo de ocuparse de la educación de los indígenas procuraban la asistencia de los desvalidos del lugar. Sus miembros, cabe destacar, eran dueños de un poder adquisitivo mas o menos importante para la época, lo que permitía poder destinar las donaciones a ese tipo de obras.
Una publicación masónica, a fines de 1882, elogiaba el "gran movimiento" existente en "este centro masónico del Valle del 9 de Julio".
Para 1891 este taller había superado los sesenta miembros .

25/01/2006 12:43 Autor: HECTOR JOSE IACONIS. Enlace permanente. Tema: G - M No hay comentarios. Comentar.

HEREDIA, ESTANISLAO (1834-1872)

Estanislao Heredia había nacido en Catamarca, en 1834. El 1 de mayo de 1857, se había alistado al ejército, con el grado de alférez segundo, incorporado a la primer compañía del segundo escuadrón del Regimiento nº 5 “Granaderos a Caballo”, en Azul.
Se encontraba con su cuerpo es Sauce Grande, cuando fue graduado teniente, el 24 de julio de 1858. En febrero de ese año, había participado del enfrentamiento en Pigüe, contra los aborígenes de Calfucurá; y en marzo del año siguiente, lo hizo nuevamente, en Bahía Blanca, a las órdenes del coronel Granada.
Poco después de obtener el rango de teniente segundo, alcanzó una baja temporaria del servicio. Al reincorporarse, en diciembre de 1859, se agregó a la primera compañía del regimiento 3ª de Caballería, otra vez en Campo de Marte (Azul).
Después de participar en la batalla de Pavón, y de permanecer en diferentes puntos de frontera en la provincia, acompañó al coronel Julio de Vedia en la expedición a los Ranqueles.
Al estallar la guerra de la Triple Alianza contra el Paraguay, se incorporó en el segundo cuerpo del ejército, a las órdenes del general Emilio Mitre. Debió participar de la toma de la batería de Itapirú, y en los encuentros de Estero Bellaco, Tuyutí, Curupaytí, Tuyú-Cué, entre otros.
En 1868, debió trasladarse a Corrientes, para sofocar la rebelión del general Nicanor Cáceres. En febrero del año siguiente, por pedido del coronel Vidal, se le confirió la efectividad en el grado de sargento mayor.
El 26 de mayo de 1871 fue designado jefe del regimiento 5º de Caballería de Línea, con asiento en el Fuerte “General Paz”, entonces partido de Nueve de Julio. Tres días más tarde, le fueron otorgados los despachos de teniente coronel graduado.
El 27 de junio de 1872, en un encuentro con los indígenas, de cuyos hechos existen varias versiones, el teniente coronel Heredia, junto con algunos soldados de su regimiento, perdió la vida.
Heredia había contraído matrimonio con Mercedes Cari. Tras su muerte, el 30 de junio de 1873, ella percibió una pensión por la mitad del suelo del empleo de su esposo. Pero, en realidad, según el coronel Julio Olivencia Fernández, la viuda y los dos huérfanos, debieron vivir “de la caridad de sus parientes, hasta que en los primeros albores de la vida, consumidos por la terrible tuberculosis, adquirida quizá en la pobreza y abandono, marcharon a otro mejor mundo”. La esposa del malogrado militar, continúa Olivencia Fernández, habría muerto “de mísera consunción”.
Los restos de los militares, muertos en esa lucha, fueron sepultados en el pueblo de Nueve de Julio. Según Jacinto R. Yaben, los restos de Heredia habría recibido “piadosa sepultura”, en la ciudad de Buenos Aires, el 17 de julio de aquel año. Sin embargo, otras obras citan que sus restos descansaría en la Pirámide que existe cercana al peristilo de la necrópolis de Nueve de Julio.
Lo cierto es que ese sepulcro, por decreto nº 89, del Poder Ejecutivo Nacional, en julio de 1982, fue declarado “Monumento Histórico”.
El 27 de diciembre de 1963, el Concejo Deliberante de Nueve de Julio sancionó una ordenanza designado “con el nombre de Teniente Coronel Estanislao Heredia, la calle de la ciudad de Nueve de Julio, que corre paralela a la Ricardo Gutiérrez hacia el lado oeste”. El proyecto había sido presentado por el bloque de ediles de la Unión Conservadora, a fines de octubre del mismo año; habiendo recibido el pedido de aprobación, por parte de las comisiones de Vialidad y Obras Públicas y de Presupuesto y Hacienda, el 10 de diciembre.

25/01/2006 12:44 Autor: HECTOR JOSE IACONIS. Enlace permanente. Tema: A - F No hay comentarios. Comentar.

GRANADA, NICOLÁS (1795-1871)

Nació en Montevideo, el 6 de diciembre de 1795.
Siendo niño aún, fue enviado a España, para recibir educación en el –por entonces- renombrado Colegio Real de San Fernando. Allí se alistó como cadete en el Regimiento de Voluntario de Madrid, con cuya fuerza participó de la defensa de Montevideo, durante las Invasiones Inglesas... En esa contienda fue gravemente herido, siendo salvado, en el campo de batalla, por su padrino el coronel mayor Nicolás de Vedia.
Siendo subteniente de aquel regimiento, fue hecho prisionero por las fuerzas libertadoras comandadas por Alvear, que ocuparon Montevideo en 26 de junio de 1814. Primero, fue enviado a Córdoba, luego a Chascomús y, por fin, juró obediencia a la Patria, en 1816. El 3 de noviembre de 1817, se le dio de alta en el Regimiento de Granaderos de Infantería, con el mismo grado que revistaba en el ejército español.
Más tarde, participó en las acciones de Saucecito, Cepeda y Cañada de la Cruz.
El 17 de agosto de 1820, fue incorporado en el Escuadrón de Colorados, a las ordenes del coronel Videla. Por entonces, con el gobernador Martín Rodríguez, debió participar de una expedición al desierto.
Formaba parte del Regimiento de Húsares de Buenos Aires, ya en septiembre de 1823. Poco menos de cuatro años más tarde, poseía el rango de sargento mayor.
En 1839, contribuyó a sofocar la revolución de los Libres del Sud, encabezada por Castelli, contra Rosas; y, un año más tarde, realizó la denominada campaña de Tapalque.
Cuando Urquiza preparaba el desenlace de Caseros, Granada, rechazó su ofrecimiento de volverse contra Rosas.
En 1865, en reemplazo del coronel Julio de Vedia, fue designado jefe de la Frontera Oeste, con asiente en la Comandancia de Nueve de Julio. A partir de aquí, le cupo participar no sólo de la actividad propiamente castrense, sino también, de la organización civil del incipiente pueblo. A mediados de diciembre de 1868, fue relevado de ese cargo, y remplazado accidentalmente por el coronel graduado Antonio López Osornio.
El coronel Nicolás Granada, falleció en San Isidro, el 6 de mayo de 1871, víctima de la epidemia de fiebre amarilla.

25/01/2006 12:47 Autor: HECTOR JOSE IACONIS. Enlace permanente. Tema: G - M No hay comentarios. Comentar.

GARMENDIA, JOSÉ IGNACIO (1842-1925)

Escritor, pintor, historiador, legislador y coleccionista, además de guerrero, había nacido en Buenos Aires, el 19 de marzo de 1842, hijo de José Garmendia y de Manuela Suárez.
Adolescente aún, se encolumnó en el 1er Batallón del Regimiento Iº de Buenos Aires, debiendo operar en la isla Martín García. A su regreso, recibió el grado de sub-teniente.
En septiembre de 1861, participó en la Batalla de Pavón; y, tres años más tarde, en mérito de sus notables condiciones intelectuales, fue destacado como oficial de la Legación Argentina en Montevideo y Río de Janeiro.
En 1865, al estallar la Guerra de la Triple Alianza, marchó al campo de batalla, donde habría de contraer cólera.
Después de concluir la actividad legislativa –pues había sido electo diputado nacional, hacia 1870- fue nombrado jefe del Estado Mayor del Ejército del Sud.
En 1875, el ministro de Guerra, le confirió la jefatura de las Fuerzas de Reserva, a la sazón con asiento en el Partido de 9 de Julio.
Al concretarse el estallido de 1880, debió solicitar su baja del ejército, para unirse a las fuerzas de Carlos Tejedor.
Reincorporado, en 1882, desempeñó importantes cargos militares, participando en la Campaña del Chaco. Además, en 1890, le fue confiada la dirección del Colegio Militar de la Nación.
Después de sofocada la revolución radical de 1890, se le graduó general; efectividad del cargo que mantuvo activa hasta septiembre de 1904, en que solicitó la baja.
En el retiro de su hogar, dedicó parte de su tiempo a la pintura, la investigación y el estudio. Por otra parte, también había formado una importante colección de objetos y documentos históricos, relacionados con el pasado militar.
Excelente narrador y erudito cronista, sus trabajos son invalorable bibliografía, no solo por la calidad de su texto, sino –también- por los recursos que emplea. Escribió importantes obras –algunas publicadas en prensa, otras editadas en libros, y varias inéditas-, entre las que pueden mencionarse: “Recuerdos de la Guerra del Paraguay”, “Preceptos tácticos”, “Cartera de un soldado”, “Delitos y penas”, “Correspondencia sobre la Guerra del Paraguay”, “Asaltos de Plewna”, “Campaña de Humaytá”, “Cuentos de Tropa”, “Campañas de Aníbal”, “Escritos Militares”, “Juicio Crítico de la Guerra de Transvaal”, “Bocetos sobre la marcha”, “Combates de los Corrales”, “Campaña de Corrientes y Río Grande”, “Maniobras sobre el Talar de Pacheco”.
Falleció en la Capital Federal, el 10 de junio de 1925. Por ordenanza del 27 de febrero de 1905, el Concejo Deliberante de 9 de Julio, impuso al nombre de este militar, quien aún se encontraba con vida, a una de sus avenidas.

25/01/2006 12:48 Autor: HECTOR JOSE IACONIS. Enlace permanente. Tema: G - M No hay comentarios. Comentar.

GARBISO, TOMÁS J.

Nació en Navarra, España, el 12 de diciembre de 1862, hijo de Pedro José Garbiso y de Petrona Arocena.
Emigró a la República Argentina en 1883, radicándose en Chivilcoy, donde se hubo empleado como peón en un tambo. Dos años más tarde, después de haber adquirido animales de su propiedad, comenzó a vender leche por cuenta propia, trabajando independientemente por lapso de catorce años.
Alrededor de 1897 compró varias hectáreas de campo, en el cuartel cuarto del Partido de 9 de Julio, para fundar “Dos de Mayo”. Una estancia que dedicó a la ganadería.
Hacia 1925 había logrado concretar un establecimiento modelo. Unas dos mil hectáreas, divididas en 50 potreros, pobladas por cerca de 7000 animales vacunos, 200 yegüarizos, que garantizaban un producción anual de más de dos mil terneros. Los doce tambos permitan la obtención de seis mil litros de leche diaria, que era empleada para la fabricación de productos lácteos, los cuales –para entonces- habría permitido que Garbiso obtuviera importantes premios.
Desde entonces, hasta su fallecimiento, se afincó en 9 de Julio, arraigando un hogar que formó junto a Juliana Grigarce.
Participó activamente en la vida comercial, social e institucional de este medio. Prestó impulso a diversas obras comunales, e integró buena cantidad de asociaciones, muchas de las cuales conocieron de su filantropía.
La Sociedad Española de Socorros Mutuos fue una de las tantas entidades que le contó como decidido colaborador. Allí se le distinguió como socio honorario, el 11 de febrero de 1940.
Por otro lado, asimismo, fue uno de los impulsores del movimiento popular que dio origen a la Usina Eléctrica Popular S.A., hoy Cooperativa Eléctrica y de Servicio “Mariano Moreno”. No sólo integró su primer directorio, en 1930 -acompañando los ideales de Tomás Cosentino- sino que fue –del mimo- uno de los principales referentes.
A lo largo de las dos décadas que insumió la instalación de una usina eléctrica popular, Garbiso trabajó denodadamente, brindado buena parte de sus horas a tan arduo esfuerzo. De hecho, de su propio peculio fue costeado el monolito que hoy recuerda la colocación de la piedra fundamental, en el predio que ocupa hoy esa institución educativa.
Cuando, en 1951, era inaugurado el servicio público eléctrico, prestado por la Usina Eléctrica Popular, Tomás Garbiso, ya anciano, se hallaba presente. Fue, sin dudas, quien más conoció del esfuerzo, del trabajo y de la lucha que demandó aquella loable concreción.
El 8 de septiembre de 1989, el Concejo Deliberante de 9 de Julio sancionaba la ordenanza que lleva el número 2671. Por medio de esta, imponía el nombre de “Tomás J. Garbiso” a una calle comprendida entre Río Negro (hoy Cardenal Pironio) y Alsina, y Doctor Tomás West y Avenida Primera Junta.

25/01/2006 12:49 Autor: HECTOR JOSE IACONIS. Enlace permanente. Tema: G - M No hay comentarios. Comentar.

FREYRE, MARCELINO (1846-1879)

Había nacido en Rosario de Rosario de Santa Fe, el 13 de noviembre de 1 846, hijo del coronel Marcelino Freyre Rodríguez del Fresno y de María Salomé Maciel de la Quintana.
Se inició en la carrera de armas en el Batallón Santafecino, en junio de 1865, cuando estalló la guerra del Paraguay. Asistió a la batalla del Yatay y a la toma de Uruguayana, pero por haberse enfermado en el mes de octubre del mismo año regresó a su ciudad natal.
En diciembre de 1866 fue incorporado al ejército del interior que estaba organizando el general Paunero. Pues, su enfermedad le impedía retornar a Paraguay.
Participó en diferentes hechos de armas, librados en varios sectores del país. Tanto se destacó que, para septiembre de 1868, ya ostentaba el rango de capitán.
Un año más tarde permaneció a las ordenes del comandante Julio Roca, en la provincia de Tucumán. El 26 de agosto del mismo año ascendió a sargento mayor graduado, regresando a Tucumán, de donde su regimiento marchó para Córdoba, por haber sofocado definitivamente la subversión en las provincias del Norte.
Luego de participar en la lucha contra el caudillo Ricardo López Jordán, y de permanecer apostado en Córdoba, a principios de 1872 fue enviado a la frontera bonaerense. En marzo de aquel año fue designado segundo jefe del 7º Regimiento de Línea, su cuerpo, que permanecía guarnecido en la Fuerte “General Paz”, entonces Partido de 9 de Julio.
Por aquella época, la todavía insipiente sociedad nuevejuliense, conocía la figura de este militar.
En enero del año siguiente, después de recibir el ascenso a teniente coronel, debió participar en la sofocación de la segunda rebelión de López Jordán. De regreso a Buenos Aires, se halló en la batalla de La Verde. Esta vez, incorporado al ejercito del coronel Arias, luchó contra los revolucionarios.
Concluida esta campaña, el teniente coronel Freyre retornó al Fuerte “General Paz", donde permaneció entre 1875 y 1976. Desde el 18 de Marzo de 1876, poco antes de ser nombrado comandante en jefe de la 1ª Línea de la Frontera Oeste, y por espacio de un par de años, realizó varias operaciones ofensivas sobre las comunidades aborígenes cercadas a Pichi-Mahuida, Lihué-Calel, Caichué, Trolfán, y Chadí Leuvú.
El 24 de mayo de 1976, el teniente coronel Marcelino Freyre fundó la hoy ciudad de Guaminí, en el margen sudoeste de la laguna del Monte.
El 14 de junio de 1879, la legislatura nacional había prestado acuerdo para otorgarle el grado de coronel. Pero doce día mas tarde, el militar dejó de existir.
Al morir, ocupara el cargo de Primer Vigilante, en la Logia Masónica “Luz del Desierto”, nº 60, en Guaminí, de la cual había sido fundador. Freyre se había iniciado en la masonería, el 29 de mayo de 1878.

25/01/2006 12:51 Autor: HECTOR JOSE IACONIS. Enlace permanente. Tema: A - F Hay 1 comentario.

"EL 9 DE JULIO", DIARIO

Fue fundado el sábado 15 de mayo de 1909, por el maestro y poeta Mariano Arroyo Vázquez. La dirección y administración del nuevo semanario fue instalada en el edificio de Avenida General Vedia 540 (numeración antigua).
Su aparición comenzó a efectuarse los días miércoles y sábado, con un formato de página de 35 x 26 cm., y columnas de 7 cm. de ancho con una cantidad promedio de 8 páginas. El primer equipo impresor lo integró una minerva, marca "Diamant", introducida al país por la firma Stocker, con sede en Moreno al 443, en la Capital Federal.
El 1º de enero de 1912, pasó a manos de la firma comercial integrada por Mariano Caccialanza, Santiago de la Torre y José Schiaffino; estando la dirección a cargo del último.
A partir de entonces, el medio de prensa inició una, por demás importante, transformación general; pues se incorporaron al grupo de redactores un conjunto de destacados intelectuales de la ciudad, entre otros, Francisco Camps, D. Fontanarrosa, Francisco De María, Pedro J. Molinari y Alfredo Pastorino.
Hacia 1913, la jefatura de la redacción estaba liderada por el profesor José Gerardo García, destacado escritor y periodista, más tarde fundador del periódico "El Imparcial".
En 1915, durante una exposición universal realizada en Filadelfia, Estados Unidos de América, el periódico "EL 9 DE JULIO" obtuvo diploma y medalla de honor, como reconocimiento de su ya profusa labor periodística.
En la dirección, sucedió a Schiaffino, Mariano H. Acosta, quien permaneció en ella hasta 1922.
Al año siguiente, adquirieron la empresa editora, Manuel T. Monsalvo y Salvador J. Gómez; recayendo sobre el último la función de dirigirlo.
En 1924, figuraba como director propietario, solamente Salvador Gómez, y la redacción funcionaba en el 364 (numeración de la época) de la misma avenida. Su tamaño se había incrementado, la página medía 45 x 29 cm., compuesta por 5 columnas de 5 cm., cada una; con un promedio de 6 páginas, y costo mensual de suscripción de 1 peso.
Cerca de noviembre de 1929, adquirió el periódico, Arturo de la Plaza, encomendando la dirección periodística a su hermano José María, con dilatada experiencia en el periodismo. Interinamente, ocupó también la dirección, el periodista José Ramón Costa.
Alrededor de abril de 1930, las instalaciones fueron trasladadas al edificio que actualmente ocupa.
Hacia febrero de 1935, los hermanos Alberto y Antonio Aita adquirieron la empresa. La dirección le fue conferida a Juan Farias, estando al frente de la administración, Antonio Aita, y del equipo tipográfico, su hermano Alberto.
A más de los trabajos de impresión, se editaban varios periódicos de pequeño tiraje. Así lo fue la revista mensual "Caras y Caritas", dirigida por Farías, cuyo primer número apareció en octubre de 1940.
En 1943, asumió la dirección Antonio Aita, y la administración Alberto, pasando sus páginas a tener un tamaño sábana.
Debido a la intolerancia del gobierno para con algunos órganos de prensa, que no respondían a los ideales sostenidos por el oficialismo; en agosto de 1950, la oficina local de Correos prohibíó la circulación del periódico «El 9 de Julio», siguiendo una actitud impuesta por el Ministerio de Comunicacio-nes. Durante el lustro siguiente, debió soportar la presión político-partidista, tanto local como provincial, llegándose hasta la clausura y detención de su director, a mediados de 1955.
Un año más tarde, comenzó a publicarse diariamente, con un tamaño de 50 x 35 cm.
En 1966, se producía una tirada de 3000 ejemplares diarios, con una plana automática, modelo 1956. El personal, además de los tipógrafos, estaba formado por 1 fotografo, 1 diagramador, y 3 redactores.
Desde enero de 1980, su formado es «tabloide», incrementándose en número de páginas, impresas -desde entonces- con el sistema offsett.
En septiembre de 1995, como consecuencia del fallecimiento de Antonio Aita, asumió la dirección, su hermano Alberto, incorporándose a la sociedad, la profesora Estela Rosa Manfredi Aita, como socia propietaria, a quien el primero, su tío, había declarado única y universal heredera de sus bienes.
Poco menos de un lustro más tarde, a las 14 horas del 15 de noviembre de 2000, fue adquirido el 50 % de acciones, pertenecientes a Alberto Aita. De este modo, propiedad de las docentes Estela Rosa Manfredi Aita y Ana Manfredi de Scandizzo, el medio gráfico iniciaba una importante transformación.
En efecto, al día siguiente, ya asumían las funciones propias, las nuevas propietarias. La primera, a cargo de la dirección periodística; mientras que la segunda, lo hacía en la administración financiera.
A partir de entonces, habrá de concretarse en el tradicional Diario, una importante trasformación. Desde los estilos de diagra- mación gráficas, buscando los medios más avanzados, hasta la impresión gráfica, procurando la mejor calidad.
A poco de concretarse la compra de la empresa tipográfica, por las nuevas propietarias, se iniciaron las gestiones en favor de trasladar la dirección, administración, expedición, talles y Archivo, a un edificio más amplio y moderno. Lo primero, fue reasentar la planta de impresión, la que comenzó a funcionar -en las nuevas instalaciones- el 18 de diciembre de ese año.
Ya el 29 de diciembre de 2000, «El 9 de Julio» funcionaba a pleno en el confortable edificio -de la esquina de Avda. Vedia y Sarmiento-, que habría de ser inaugurado oficialmente el 15 de mayo de 2001. En octubre del mismo fue implementado otro servicio a los lectores: la posibilidad de recibir una edición vespertina los días sábados.
Actualmente, tanto en el sector periodístico, como los administrativo, tipográfico y de expedición, la empresa cuenta con un idóneo personal, ampliamente experimentado en las tareas que les cabe desempeñar. Ese grupo de hombres y mujeres, liderados por sus directivos, hacen posible que, a diario, los hogares nuevejulienses puedan recibir las noticias e informaciones -de interés general- relativas al quehacer local, nacional e internacional.

25/01/2006 12:54 Autor: HECTOR JOSE IACONIS. Enlace permanente. Tema: A - F No hay comentarios. Comentar.

DÍAZ, ANSELMO (1828-1886)

De color trigueño, nació en Tucumán, el 24 de junio de 1828, hijo de Félix Díaz (natural de Tucumán, fallecido de aneurisma en la ciudad de Mercedes, el 22 de septiembre de 1871), y de Juana Nievas (también nacida de Tucumán y fallecida en Mercedes el 8 de septiembre de 1868).
El 6 de agosto de 1852, contrajo matrimonio con Natalia Torrez, en la parroquia de Mercedes, donde se encontraba radicado, junto a sus padres. Su esposa, hija de Gabriel Torrez y de María Montenegro, contaba -al momento de desposarse- 22 años de edad. De ese matrimonio, no habría de nacer descendencia.
Desde Bragado, en 1863, enseguida de fundado el pueblo, se trasladó para instalar su pequeño comercio. En efecto, radicado en Nueve de Julio, y una vez establecido el poder civil de la Corporación Municipal, en 1866, fue designado alcalde del cuartel primero. Así también, se le confió el cargo de presidente de una comisión para la revisión de pesas y medidas, en comercios.
Hacia noviembre de 1868, fue elegido albacea del primer testamento, otorgado por el Juzgado de Paz, en Nueve de Julio; y, entre octubre de 1873 y septiembre del año siguiente, se desempeñó como oficial de policía.
En apariencia, había logrado tejer una posición respetable, en la sociedad de entonces. En el pueblo, poseía una finca -que habría escriturado en noviembre de 1876– en 25 de Mayo, entre Buenos Aires y Salta.
Anselmo Díaz, falleció repentinamente en Nueve de Julio, el 4 de marzo de 1886, a las 10 hs.
En 1897, ocasión en que debió librarse su juicio sucesorio, su esposa –Natalia Torrez- se encontraba radicada en Mercedes. Designó, como su apoderado legal, a Andrés Doménech. El fallo de la Justicia convino en designarla su única y universal heredera .

25/01/2006 12:56 Autor: HECTOR JOSE IACONIS. Enlace permanente. Tema: A - F No hay comentarios. Comentar.

DE BRIGANTI, CAYETANO (1842-1923)

Nació en 1842 en Pontremolli, en la Provincia de Massa, región Toscana, es una ciudad cuyo territorio se extiende unos 182,68 kilómetros. Circundada por montañas y deslizada sobre la parte de una colina, en Val di Magra, recibe la confluencia del torrente “Verde”. Comunidad autónoma desde 1777, con la reforma leopoldina, osentaba en título de ciudad desde el año siguiente, y poseía una riquísima historia remontada al año 990, en que aparece cita en un documento, como parte de la jurisdicción del marquesado de Toscana. Sus padres fueron Eugenio De Briganti y Margarita Basignani.
Inmigrante italiano, arribado al país con relativa juventud, llevaba en su carrera vital el honor de haber defendido a su patria durante un enfrentamiento bélico con Austria. Su dominio del castellano y francés le permitió, en estas tierras, dedicarse a la docencia; así como principiar algunas actividades comerciales que le fueron infructuosas.
En 1880 ya aparece habitando el partido de 9 de Julio. El 8 de octubre de ese año, al renunciar Britaldo Palacios como consejero escolar, De Briganti fue designado en su lugar, ocupando el cargo de sub inspector.
Pocos años después ya estaba vinculado a otros sectores comunitarios. Formaba parte de un cuadro teatral, integrado por Juana Magnoni, Ida Repossi, Abelardo Parodi y la esposa de Juan Esteban. Este conjunto vocacional llevó a las tablas del Teatro "Rossini" el drama "Flor de un día", el 25 de diciembre de 1883, precisamente el día en que esa sala era inaugurada.
Asimismo, ese mismo año se había incorporado como socio activo de la Societá Italiana di Mutuo Soccorso "Amicizia e Lavoro". En la sesión del 1º de abril, Francisco Vita lo había presentado y los presente le había aceptado como tal y registrado bajo el número 132. Desde entonces, su participación en esta entidad fue bastante activa. En febrero de 1884 ya rubricaba las actas como secretario, lo era en carácter de gerente, pues cobraba una mensualidad cercana a los 24 pesos.
El 20 de noviembre de 1886, la comisión directiva le designó miembro de una comisión especial para integrar una campaña contra el cólera, epidemia que -a esa altura- afectaba considerablemente a la población. Juan Rumi, Antonio Vita, Carlos Guzzetti y Luis Ceppi, completaron esa junta. Ese año, administraba el periódico "La Defensa", fundado poco antes; y estaba a cargo de la Biblioteca Pública del 9 de Julio, cuyo cierre definitivo se precipitaría al año siguiente.
En enero de 1888, De Briganti presentó su renuncia como gerente de la Sociedad Italiana, aunque continuó formando de parte de la misma. De hecho, en enero de 1890, durante la presidencia de Nicolás Gallo, actuaba como secretario.
En abril de 1891 firmaba los balances, en calidad de gerente, de la Sociedad Caritativa Cosmopolita; un consorcio tan poco recordado, como amplia y destacable fue la obra realizada, en los escasos años de su vida institucional.
En la tenida el 27 de mayo de 1883, Cayetano De Briganti fue iniciado en los misterios de la masonería. De allí se deduce su filiación, al menos en principio, con el ideario liberal. La pertenencia a este taller le hubo garantizado, presumiblemente, un acercamiento a los sectores más relevantes de entonces, en el pueblo.
El 8 de junio de 1887, aún recibía el aumento al grado tercero, de Maestro. En 1891 aun integraba la logia y llevaba el número 41, en el orden de miembros.
En septiembre de 1900 un grupo de vecinos, pertenecientes al Circulo Italiano de 9 de Julio fundaron una biblioteca popular, que funcionaba en la misma sede de esa agrupación. De Brigante fue designado secretario de la misma, en una comisión compuesta por varios hombres destacados, precisamente, por su formación en el saber. Entretanto, componía esporádicamente las mesas examinadoras del Colegio Cavallari, conjuntamente con Egidio Magni, Andres Domenech o Tomás West.
Varios años le cupo desarrollar una tarea de asistencia hacia la minoridad desamparada de 9 de Julio, como Defensor de Menores. Asumió este cargo ya avanzado en edad, tal vez con las fuerzas debilitadas. Aún así no claudicó en sus planes y procuró mantener una acción asistencia más o menos amplia y exigente.
Su muerte, producida por una inevitable aneurisma de aorta, le halló a las 7:30 horas del 28 de agosto de 1923, en su domicilio de la calle San Luis al 294 .

25/01/2006 12:58 Autor: HECTOR JOSE IACONIS. Enlace permanente. Tema: A - F Hay 1 comentario.

CHIEFARI, SALVADOR (1896-1964)

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Había nacido en Soverato, Catanzaro, el 30 de mayo de 1896, hijo de Juan Chiéfari y de María Antonia Chiéfari. En su tierra natal, se familiarizó con el oficio de telegrafista, que habría de desempeñar hasta su partida a América.
Al estallar la Primera Guerra Mundial se alistó en una de las divisiones del ejercito italiano. Entre 1916 y 1918, en que concluyó el enfrentamiento bélico, permaneció en campaña, alistado en la Legión Territorial de Bari, primero; en el Batallón 16ª y en la Legión Catanzara, más tarde.
Siendo todavía joven, experimentó su vocación hacia el arte que habría de atrapar su inquietud a lo largo de toda su existencia. No sólo ello, sino también una fuerte atracción hacia todas aquellas expresiones artísticas. En este sentido, pudo filmar una representación de "La Pasión de Cristo", en cuyo elenco realizó la personificación principal.
En 1926 Salvador Chiéfari emigró a la República Argentina, instalándose primero en la ciudad de Buenos Aires. El 27 de febrero del año siguiente se radicó en Nueve de Julio. Venía con el objeto de incorporarse a la banda municipal que habría de crearce, por iniciativa del intendente municipal, Ramón N. Poratti.
En abril de 1927, realizó el debut, en el Teatro "Rossini", dirigida por Juan B. Belli, oficiando Chiéfari de segundo maestro. Por entonces integraban ese grupo musical, Pedro Sabetto, Julio Comas, Santos Chiarello, Nicanor Tellechea, Pedro Celo, los hermanos Fregapane, Antonio Provensale, Pascual Arturi, y los señores Doga, Trincabelli, Gariboldi, Barroso, Iscaro, Cingolani y Rossina.
Más tarde, hacia mediado de la década de 1930, Salvador Chiefari reemplazo a Belli en la dirección de la banda. La continuidad de la misma se prolongó hasta 1955, con algunos pausas hacia 1940.
La dirección de este maestro fue gravitante para esta. Muchos músicos recogieron sus conocimientos... Les enseñaba gratuitamente, sin requerir remuneración alguna.
Una de sus obras más importantes fue la conformación de la Orquesta Sinfónica, a instancias de Teatro del Pueblo, en noviembre de 1943. La compuso de músicos de primer orden: Alberto Bagnati, piano; José María Andino, Juan Gabriel Arrom, Manuel Barroso, Julio T. Garbiso, Juan Sánchez Moreno y Osvaldo Ticera, violines; Juan Armando Boujour, violonchelo; José Doga, contrabajo; Victor Emilio García, Vicente Mantenga y Carlos Alberto García, clarinetes; Rodolfo Fonseca, flauta; Otelo Sist, saxofón; José Gariboldi, pistón; José Ceriatti, trombón; y Adolfo Cingolani, batería.
A la prensa escrita le cupo recibir al conjunto con una buena crítica. "El Imparcial", expresó: "La orquesta sinfónica es una de aquellas iniciativas que han entrado en el plano de las realidades por el tesón y el cariño de los músicos locales que se dieron a la tarea de organizarla... Por nuestra parte, instamos a los componentes [...] que prosigan sin desmayos en ese propósito de contribuir en la faz musical a la cultura nuevejuliense...".
Más tarde, el mismo periódico proseguiría sosteniendo que "el cariño, el entusiasmo y el anhelo de perfección que alienta a los componentes de la orquesta, que deben olvidar las fatigas de las tareas diarias ajenas al arte, es cosa de tenerse en cuenta. Ese esfuerzo simpático de superación constituye un verdadero elemento cultural para nuestro medio..." (2).
Esta orquesta participó en cuantioso número de conciertos y espectáculos de primer orden. Muchos de ellos a beneficio de instituciones de bien público, sin que los músicos recibieran paga.
El 14 de octubre de 1948, su amigo el doctor Manuel Barroso le escribía desde Buenos Aires: "Para la Sinfónica voy a solicitar un subsidio anual , para que tengan la obligación de cuatro o cinco conciertos, por lo menos...". A esa altura, todo cuanto fuera menester debía procurárselos por el propio medio. Esas empresas culturas debían subsistir gracias al esfuerzo personal de sus integrantes.
De su trazo son las numerosas partituras empleadas tanto por la banda como por las orquestas. Él mismo las orquestaba, haciéndoles numerosos arreglos.
El 5 de junio de 1937 había adquirido su saxofón. Presumiblemente fue entonces cuando se incorporó a la orquesta del profesor Castronuovo. También integró la orquesta típica de Failache, ampliamente reconocida.
En enero de 1950, formó otra orquesta, "Estrella Azul". El iniciación de esta tuvo lugar en la pista del Club Atlético "9 de Julio", en un baile a beneficio de las cooperadoras escolares.
En octubre de 1953, Chiéfari, se acogió a los beneficios de la jubilación. Había trabajado durante varios años en la zapatería "Rolando", que existía en el local de Libertad y La Rioja. Aún así continuó dirigiendo la banda, hasta su desaparición definitiva.
Salvador Chiéfari, falleció el 3 de abril de 1964, en 9 de Julio.
NOTAS
(2) "El Imparcial", año XIV, nº 1489, 9 de Julio, 5 de julio de 1944, p. 1.

25/01/2006 13:07 Autor: HECTOR JOSE IACONIS. Enlace permanente. Tema: A - F No hay comentarios. Comentar.

COSENTINO, TOMÁS (1874-1936)

De nacionalidad italiana, Tomás Cosentino había nacido en 1874. Junto a su madre, en 1888, inmigró a la República Argentina, radicándose primero en Buenos Aires. Allí se empleó en un comercio, situado en la calle Entre Ríos, por un suelto de 10 pesos. Más tarde, debió ingresar a trabajar a una obra en construcción, como peón de albañil; donde al poco tiempo –demostrando su talento- fue ascendido a oficial y luego a director de la obra.
En 1893, en compañía de algunos amigos, se trasladó a la localidad de French, en el partido de 9 de Julio, donde arrendó una fracción de 160 hectáreas, del campo de los hacendados Núñez Monasterio. Desde entonces, iniciará su tarea de agricultor, la cual, después de luchas y dificultades, le permitirá formar una sólida posición.
Como propietario de la red telefónica, contribuyó al progreso de la ciudad, extendiéndola considerablemente, además de brindar un destacable servicio.
Además, desempeñará relevante accionar como: vice-cónsul de Italia en 9 de Julio; presidente de la Sociedad Italiana de Socorros Mutuos, desde 1917 hasta 1918, y desde 1928 hasta 1929; presidente de la Comisión Pro-Fomento Edilicio de 9 de Julio, hacia 1926, donde trabajó para la construcción del Parque y el embellecimiento urbano de la ciudad; miembro de la junta directiva de la Sociedad Rural de 9 de Julio, entre otras.
Pero, su nombre habrá de ser recordado, como fundador y dinámico luchador en el movimiento comunitario que dio origen a la Usina Eléctrica Popular.
Falleció en 9 de Julio, el 25 de julio de 1936. Su nombre, le fue impuesto a la antigua avenida Río Uruguay.

25/01/2006 13:13 Autor: HECTOR JOSE IACONIS. Enlace permanente. Tema: A - F No hay comentarios. Comentar.

COMPAIRÉ, FELIX (1870-1913)

Había nacido en Jaca, una ciudad al nordeste de la provincia de Huesca, a orillas del río Aragón, en España, en 1870, hijo de Francisco Compairé y de Pilar Jarne.
En 1883, ingresó al seminario conciliar de su diócesis, para cursar estudios preparatorios, cuatro años de latín y humanidades. Al parecer, a juzgar por algunos documentos, habría realizado obtenido favorables resultados académicos.
Después de concluir el primer año teológico, en el mismo seminario jacetano, fue enviado a Lérida. El seminario ocupaba, desde la expulsión de los jesuitas, las instalaciones del viejo convento, en la plaza que lleva su nombre. Allí, entre 1891 y 1893, prosiguió los segundo y tercero años de Teología.
Más tarde, nuevamente en Jaca, completó los años restantes de su formación, logrando -en los ulteriores- la distinción de "Meritissimus".
Fue ordenado presbítero, el sábado 30 de mayo de 1896, por el doctor José López Mendoza y García, un agustino, a la sazón obispo de Jaca. Recibía el sacerdocio en las "témporas" de la Santísima Trinidad, durante la festividad de su santo, el papa mártir Félix I.
Entre julio y septiembre de aquel año, su obispo le destinó como teniente cura en Ruesta, pequeño pueblo, de no más de cien edificios.
El 24 de octubre de 1896, fue enviado como regente a la parroquia de Acin, una pequeña villa, distante doce kilómetros de Jaca. Allí permaneció hasta principios de 1898.
Por espacio más breve residió en Abay, como cura de la parroquia de San Andrés. Esta vez asistía las escasas cuatrocientas almas de los cuatro aldeorrios que conformaban aquella comunidad.
Alrededor de agosto de 1899, el padre Compairé solicitó a su obispo autorización para emigrar a América. En Uruguay, según algunas informaciones orales, se habría radicado parte de su familia. Ellos poseían una condición económica precaria, y su presencia podría significar un amparo.
El 28 de octubre de 1899, el obispo de Jaca le escribía al arzobispo de Buenos Aires, informándole que viajaba a estas tierras, por razones de familia, un presbítero "ejemplar y muy querido de todos los pueblos en que ha estado como Ecónomo o Regente". "Sacerdote pacífico -expresaba en otro documento-, de buen carácter, dócil, de buena vida y de irreprensibles costumbres".
El 26 de octubre, le era conferido el "exeat", y las respectivas licencias de viaje. Recién el 15 de mayo de 1901, se le habría de conceder la facultad para residir de manera permanente en su nuevo destino.
Ya en la diócesis de La Plata, el 22 de febrero de 1900, fue nombrado teniente cura en la parroquia de San Martín. A principios de mayo, pasó -con igual título- a Baradero.
El 1 de febrero de 1901, fue designado párroco de Exaltación de la Cruz. Allí habría de componer sus primeras acciones, al frente de una comunidad parroquial.
El 23 de abril de 1904, el obispo de La Plata, monseñor Juan Nepomuceno Terrero y Escalada, le confirió el título de cura vicario de Santo Domingo, en 9 de Julio. Tendría a su cargo la cura de las 35000 almas que habitaban el partido. Incluso en el Pueblo Maya (Carlos Casares), cuya capellanía de "Nuestra Señora del Carmen" -desde febrero- estaba a cargo del presbítero Manuel Monreal.
A poco de asumir, hacia julio, recibió la visita canónica de monseñor Francisco Alberti, obispo titular de Siunia y provisor y vicario general de la Diócesis, acompañado por tres religiosos, un claretiano, un vicentino y un carmelita... Realizaron una misión apostólica de doce días.
A lo largo de su, casi, década, al frente de la parroquia, logró realizar importantes emprendimientos, a favor de la preservación y el embellecimiento edilicio. Además, estableció instituciones parroquiales, y promovió la enseñanza de la catequesis.
Ligado, desde el principio, a la vida social de 9 de Julio, pudo formar parte de la Sociedad Española de Socorros Mutuos, integrando su comisión directiva.
Al padre Félix Compairé se deben las denodadas gestiones a favor de la fundación del Colegio Jesús Sacramentado.
A pesar de dificultades, y después de un arduo trabajo organizativo, el domingo 6 de marzo de 1910, logró concretar la solemne inauguración del colegio. Esta vez se hallaba presente el obispo diocesano, junto con otros sacerdotes, en misión.
El presbítero Compairé falleció a las 17 horas, del lunes 17 de marzo de 1913. Sus despojos mortales descasan actualmente en el oratorio ubicado en el peristilo de la necrópolis local.

25/01/2006 13:14 Autor: HECTOR JOSE IACONIS. Enlace permanente. Tema: A - F No hay comentarios. Comentar.

CAVALLARI, VICTORIO (1859-1953)

Nació en Ferrara, Italia, el 29 de septiembre de 1859. Allí curso estudios primarios, así como otros relacionados con la contabilidad.
Impulsado por un amigo, emigró a la Argentina, arribando a la Capital Federal, en julio de 1890. A fines de 1891, ya se encontraba radicado en 9 de Julio.
El 1 de junio de 1893, fundó el Colegio que habría de distinguirlo por más de medio siglo. Entonces, se hacía necesario contar con un establecimiento de tales características y, pese a la escasa población, tuvo una acogida favorable.
Los primeros alumnos que pasaron por sus aulas, fueron: Tomás Zabala La Vega, Ireneo Martínez Viera, Mariano González, Justo Zabala, Luis Fleita, Floro Layana, Antonio Cánova, Antonio Vanina, Pedro Cervate, Manuel Palensona, José Rey, Arturo Prieto, Alfredo Martínez, Pedro Palenzona, Horacio Dorrego, José Aramburu y otros.
Las mesas examinadores, a fines del siglo XIX y principios del siguiente, la integraban algunas de las personalidades más gravitantes de entonces. Por citar, Enrique Carbó, Félix Aráuz, Tomás West y Pablo Subirá, médicos; Egidio Magni y Alejandro Muzzio, farmacéuticos; Antonio Di Siervi, periodista; Cayetano de Briganti; Andrés Doménech; entre otros.
Poco después, en 1904, el colegio fue incorporado a la escuela de comercio; y más tarde, al Colegio Nacional de Buenos Aires, y al Nacional de Pehuajó.
La tercera biblioteca que existiera en la ciudad, el primer cuerpo de Bois Scouts en 9 de Julio, los periódicos "El Escolar" y "Estudiantina", y varios equipos deportivos, en distintas épocas, surgieron como emprendimiento del colegio.
Por las tarimas del "Cavallari", a lo largo de su prolongada existencia, pasaron docentes de la talla de Mariano Arroyo Vázquez, Vicente García Soriano, Armando Palacios, José G. García, doctor Manuel Barroso, Numa Romero, doctor Aníbal Monti, Enrique P. Cano, doctor Juan José Cavallari, entre muchos más.
El 23 de abril de 1899, inmigrantes italianos, -así como otros vecinos, radicados en 9 de Julio- los más, de sólida formación intelectual, habían resuelto fundar una agrupación, cuyos fines inmediatos fueran sociales y culturales. De ese grupo, formó parte, y fue principal impulsor, Victorio Cavallari.
Del seno de esta institución, surgió la Biblioteca "Sarmiento", creada poco más tarde, en su misma sede social.
En 1916, Cavallari presidía la "Cruz Roja Italiana", a la sazón formada por una treintena de integrantes.
Victorio Cavallari murió el 26 de noviembre de 1953.

25/01/2006 13:16 Autor: HECTOR JOSE IACONIS. Enlace permanente. Tema: A - F No hay comentarios. Comentar.

CATANI, ENRIQUE (1914- 1974)

Había nacido en 9 de Julio, el 28 de septiembre de 1914, hijo de Enrique Catani y de María Cristina Becee.
Sus primeros estudios los realizó en su ciudad natal. Los primerios, en la Escuela nº 4. Ulteriormente, concurrió al Colegio Cavallari, donde le cupo presidir el Centro Estudiantil y dirigir el Periódico “Estudiantina”.
Más tarde, los prosiguió en Pehuajó. Allí, además, fue presidente de una comisión cultural y fundó la revista “Fuste”.
Al concluir el Bachillerato, le fue otorgada una medalla de oro, por el Ministerio de Justicia e Instrucción Pública de la Nación. Este honor le era propio, pues sus calificación le constituía como mejor egresado de su promoción.
Para proseguir los cursos universitarios, ingresó a la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, de la Universidad Nacional de La Plata. La Municipalidad de 9 de Julio, con el asentimiento del gobierno provincial le había becado, “por sus condiciones de alumno aventajado”. El 17 de junio de 1947, fue graduado profesor de Enseñanza Secundaria, Normal y Especial en Letras, en aquella casa de altos estudios. Más tarde, podrá doctorarse , con una tesis acerca del simbolismo de la “Divina Comedia”, de Dante.
Además, en el Instituto Fontova, egresó como profesor de Violín y profesor de Solfeo y Teoría Musical, hacia 1953.
Enrique Catani ejerció la docencia, dictando importantes cátedra, relacionadas con su disciplina, en establecimientos educativos de relevancia. Fue profesor en los colegios “San Cayetano”, “Sagrado Corazón de Jesús” y “José Manuel Estrada”, todos en la ciudad platense; en el Instituto Superior de Profesorado, de Dolores; en la Escuela de Policía de la Provincia; en la Escuela Superior de Bellas Artes; en el Colegio Nacional y en la Escuela Anexa, dependientes de la Universidad Nacional de La Plata; y en la Facultad de Humanidades, de esta última, entre otros.
Además, en la universidad, formó parte del Consejo Universitario, del Instituto de Fromación y Cultura, y del Cuerpo Consultivo de la Delegación Científica. En la facultad, donde antes había obtenido su título académico, fue distinguido con el vice decanato, por voto de sus pares.
Como director de la Escuela Nacional de Bellas Artes, en la misma capital provincial, concretó una muy intensa labor. Desde la triplicación de la matricula estudiantil; pasando por la creación de varios departamentos académicos, entre ellos el de Cinematografía, el primero en Latinoamérica; hasta la creación de un cuarteto de cuerdas.
Como Director General de Cultura de la Nación, realizó una tarea no menos importante. Logrando la creación de secretaría de Cultura, en el interior del país, con escuelas de Bellas Artes e institutos de investigación adjuntos.
Elevó los premios nacionales a las artes y a las ciencias, lo cual fue muy elogiado, en su época. Además, proyectó la fundación de la Escuela Nacional de Cinematografía.
La obra intelectual y literaria de Catani, es sin dudas, lo bastante profusa para que exceda los límites de esta crónica.
En 1943, en la editorial de Francisco A. Colombo publicó sus versos en “Core y otros poemas”. Este libro, que se principiaba con los versos 38 y 39 de la “Egloga I” de Virgilio, los había dedicado a los doctores Juan Carlos Aramburu y Luis Álvarez Landa.
A ese sortilegio, siguieron, otros dramas, piezas teatrales, composiciones musicales narraciones de prosa y epopeyas en verso. Merecen especial consideración, “El Héroe”, publicado en 1944; “El Bosque”, en 1948; “Poema Histórico de Nueve de Julio”, en 1950; “Una barca nacida en el mar”, “Melodía en el Parque” y “Un tren pasa al Oeste”, en 1957; “El latir de la calle”, en 1961; y “La Ciudad que yo canté”, en 1963.
Colaboró en diversas publicaciones periódicas, exponiendo por escrito, interesantes estudios críticos.
Así se refería, En 1946, Lázaro Seigel, lo definió: “[...] es un poeta de exquisita delicadeza artística. Ahonda en el problema del conocimiento poético. Y al hacerlo penetra en la conciencia misma de la poesía. De ahí su preocupación por dotas al vocablo de una sugerente tonalidad musical. Al lograrlo, adquiere el idioma no sólo una mayor expresividad lírica, sino que traduce, con una más nítida elocuencia, la temperatura espiritual de esteta”.
El doctor Enrique Catani fue uno de los fundadores de la Sociedad de Escritores de la Provincia de Buenos Aires. Por encargo de esta, asumió la tarea de sentar las bases fundacionales de una filial para Pehuajó.
En otro momento, hubo presidido la filial platense de la Sociedad Argentina de Escritores.
Enrique Catani falleció el 21 de enero de 1974, en su departamento de la calle 53 al 416, en La Plata.

25/01/2006 13:18 Autor: HECTOR JOSE IACONIS. Enlace permanente. Tema: A - F No hay comentarios. Comentar.

CANO, ENRIQUE PATRICIO (1893-1970)

Había nacido en Luján, en 1893, hijo de Alejandro Cano y de Teófila Cuello. Niño aún, junto a sus padres, se afincó en la estancia "La Casualidad", en la localidad de La Niña, en el partido de 9 de Julio.
Primero, ingresó en la Escuela de Mecánica del Ejército, adquiriendo vasto conocimiento acerca de la mecánica militar. Al redescubrir su vocación a la enseñanza, ingresó en la Escuela Normal de Maestros, donde pudo graduarse con brillantes calificaciones. Después de ejercer como maestro de grado, hacia 1922, le fue confiada la dirección de la Escuela nº 4, de 9 de Julio. Aquí puso en práctica su talento y la profesionalidad característica.
Era un docente de vanguardia, no sólo desde la aplicación de la didáctica y la pedagogía, sino además en la gestión directiva. Era progresista aún en la coordinación con los demás sectores de la comunidad educativa. Procuró dotar a la escuela de los principales adelantos técnicos; e innovar, incorporando a la currícula otras áreas de importancia, de modo extraescolar.
Pues, "la educación debe ser integral, desenvolviendo simultáneamente las energías físicas, morales e intelectuales. Capacitar al hombre para la vida civil... Todo lo que él puede aprender, se le debe enseñar, sin poner límites a la cantidad ni a la calidad del aprendizaje"(1).
Inculcó a sus educandos los ideales de libertad y progreso. Les acercaba a la lectura de los grandes pensadores y filósofos. Tanto así que, fue inspiración suya el nombre de "Agustín Álvarez", para el club que fundaron algunos de sus antiguos alumnos.
Por entonces, también dictaba clases en la escuela nocturna para adultos.
A raíz de virulentas cuestiones internas en el seno de la Unión Cívica Radical, el profesor Cano debió soportar presiones que le exigieron, en 1928, hasta el injusto relevo; y, hasta un intento de traslado a una escuela rural de General Pueyrredón, que rehusó. Sabía, sin dudas, que para "seguir el derrotero de la dignidad, debe renunciarse a las cosas bastardas"; al punto, "todas tienen por precio una abdicación moral"(2).
A raíz de su alejamiento de la docencia, el profesor Enrique Cano fundo el periódico "El Gráfico",en abril de 1928. Mientras que este ocupaba la dirección, su hermano Arturo, se encargaba de la secretaría de redacción.
Aparecía bisemanalmente, impreso en las instalaciones de la esquina de Mitre y San Juan, donde funcionaba también la redacción. Con notas de riguroso contenido, este medio de prensa, fue una verdadera escuela para muchos... Sus maestros, naturalmente, Enrique y Arturo Cano.
Las fuertes tensiones políticas, y las persecuciones a la libertad de prensa, debieron hacer frente de implacables censuras... En "El Grafico", sobresalía, por encima de muchas otras virtudes posibles, el categórico amor a la verdad.
Hacia enero de 1944, después de ser clausurado "El Grafico", los hermanos Cano fundaron "El Artesano". Esta vez, la dirección estaba a cargo de Arturo... No debió transcurrir mucho tiempo, para que este fuera también cerrado.
Afiliado al Partido Socialista, pero admirado por elementos de todos los sectores políticos, fue candidato a algunos cargos importantes. Así, alejado en parte de la tarea educacionista, abrazó el periodismo.
Poseía un encumbrado sentido del deber. "Las fuerzas morales convergen al sentido del deber. La personalidad sólo es coherente y definida en quien llega a formularse deberes inflexibles, que impliquen un pacto rectilíneo con los mandatos de la dignidad"(3).
Cuando fue fundada la biblioteca del Club "Agustín Álvarez", Enrique Cano donó los primeros libros, Las obras completas del doctor Álvarez, una enciclopedia y otras ediciones menores.
Después de nuevas persecuciones, a raíz de sus notas esclarecedoras, debió alejarse del periodismo.... Dictó cátedras en el Colegio Cavallari y, luego, en la Escuela Nacional de Comercio.
A lo largo de su vida, ejemplar en todo sentido, integró las filas del Círculo de Periodistas de 9 de Julio, y la Asociación de Maestros. Participó en la fundación de la Federación Cultural de esta ciudad y presidió la Biblioteca Popular "José Ingenieros".
Enrique Cano falleció en La Plata, el 4 de agosto de 1970.

25/01/2006 13:20 Autor: HECTOR JOSE IACONIS. Enlace permanente. Tema: A - F No hay comentarios. Comentar.

CANO, ARTURO ARCENIO (1898-1970)

Nació en el partido de 9 de Julio, en 1898.
Su ceguera, adquirida a los 14 años, por causa de la viruela, no le impidió adquirir una formación, llena de sapiencia. Eduardo N. De Risio, afirmó que "lo amábamos porque era demasiado humano y generoso, optimista y de alegre corazón, que curaba en triste mal metafísico de los introvertidos con su palabra cálida y retozona. Eso que estaba privado de la vista, aunque veía nítidamente con los ojos del alma".
Periodista sagas, su prosa era amena, y manejaba un acabado discurso periodístico. Solía disponer de un secretario, quien tomaba dictado de su notas. Su hermano Enrique, jamás editaba una noticia de relieve sin antes consultársela.
Era extremadamente bondadoso, no con a la manera de la lisonja superficial. Por el contrario, su bondad era honda. Desde luego, "la bondad no es norma, sino acción. Un acto bueno es moralidad viva... El que obra bien, traza un sendero que muchos pueden seguir"(4).
Durante varios años, dirigió la biblioteca que luego hubo llevado su nombre. En 1963, EL 9 DE JULIO, comentaba -respecto de Arturo Cano- que "desde hace 15 años viene realizando una labor fecunda y ejemplar, siendo el eje de la trascendencia de esta biblioteca. Hombre de sólida cultura, dotado de ese espíritu de maestro nato, cordial y modesto, los escolares [...] lo encuentran con su invariable buena disposición cuando diariamente acuden a él en busca de la información o la orientación que necesitan".
Solía ejecutar el piano, y leía el alfabeto Braile. Aún se conservan algunos de sus libros, tal como el Evangelio de Lucas (The Gospel of St. Lucke), editado por la The British and Foreign Bible Society.
Arturo Cano, falleció en La Plata, el 3 de julio de 1970.
Así como su hermano Enrique, fue un hombre grande, en lo más excelso de la expresión... Una grandeza, que nacía en su humildad. Claro, en definitiva, "los grandes hombres constituyen un ejemplo porque, siendo idealistas, innovaron en su época y se anticiparon a las siguientes"(5).
Roberto B. Tarantino, en un poema que tituló "Muerte del hombre árbol", lo describió con elocuencia:
"En la excelsa grandeza de su mundo,/de su mundo de horizonte ilimitado, /
proyectándose augusto/ en la claridad de su visión profunda,/ vivió/ como vive el árbol, /como "hombre-árbol", / enraizadas sus bases en la tierra, jardín de las flores de su esencia.
"Nutrido de savias generosas, / supo dar los frutos/ de genuinos valores substanciales/ que, prestas,/ recogieron fuentes de inquietudes.
"Sus hojas, / dotadas de verdor inalterado, / iluminadas por brillantes soles/ cumplieron fotosíntesis/ purificantes de viciados aires.
"Sacudidas sus ramas/ no pudieron tempestades/ doblegar su enhiesto tronco,/ manteniéndose erguido/ hasta la sentencia inapelable/ de la ley inclemente de Natura.
"Murió/ dejando en derredor,/ como el árbol deshojado del invierno,/ tristeza,/ desolación,/vacío.
"Su vasto follaje será/ abono germinante/ de simientes/ que alentarán nuevas primaveras/ en la suerte fecundante de la vida".

25/01/2006 13:21 Autor: HECTOR JOSE IACONIS. Enlace permanente. Tema: A - F No hay comentarios. Comentar.

CABRERIZO, ELIAS (1881-1965)

Nació en Vizcaya, España, el 17 de abril de 1881. En su tierra natal debió ser pastor de ovejas, aunque le fue posible realizar algunos estudios, sin llegar a graduarse en la docencia.
A principios del siglo XX emigró a la Argentina. De hecho, para 1912 ya se encontraba radicado en 9 de Julio, y había instalado su primer escuela, en un antiguo edificio de Salta entre Corrientes y Santa Fe.
Hacia agosto del año siguiente, este establecimiento contaba con 42 educandos, 28 varones y 14 mujeres. Ejercía como preceptora su esposa, en primeras nupcias, Marciana Gómez.
En octubre de 1914, trasladó su escuela a otra finca de la calle Santa Fe. Allí, donde había instalado su vivienda, la huerta y el jardín, tenía a su cuidado, además de sus muchos hijos, varios alumnos pupilos.
Los aranceles que cobraba eran relativamente bajos, lo que permitía que los alumnos pudieran cursar los estudios con más facilidad. Algunos, accedían a una especia de beca, que hacía que pagaran una cuota más reducida. Más aún, muchas veces a aquellos que no poseían recursos optaba por no cobrarles.
Más tarde, la escuela debió pasar por otros domicilios, incorporando a su programa de estudios nuevos emprendimientos, tales como el curso de Tenedor de Libros, adscrito a la Academia Fossa.
El maestro Elías Cabrerizo, según quienes compartieron su trato, recuerdan que “fue una figura que hizo todo por su propio esfuerzo, humilde, y a pesar de su severidad extrema, fue una contribución cultural para la comunidad de 9 de Julio”.
La fisonomía del maestro fue descripta por sus alumnos como la de un hombre “calvo, de baja estatura, excedido de peso, gran conversador, gran observados, sobrio. Le gustaban las fiestas, el pan alemán, la panceta, los picantes, el vino blanco y el mate amargo... Le gustaba jugar al chin-chon y en su casa se reunían amigos y vecinos a jugar y charlar. Fumaba en pipa y también cigarros de hoja”, que el mismo cultivaba en su huerta. Tenía una profunda fe cristiana que supo inculcar a sus discípulos, a través de tantos años frente al aula.
Entrado en años, afectado por una aguda sordera, ya retirado de la docencia continuó viviendo en 9 de Julio. Recibía la cercanía de sus muchos alumnos y amigos.
A pesar de los servicios que pudo prestar a la comunidad y a la patria que recibió como propia, jamás pudo jubilarse dignamente. Su retiro transcurrió en la mayor austeridad, cobrando algunas acciones de la Usina Eléctrica Popular y, para algunos, recibiendo una pequeña pensión.... Tanto así que, para tener material de lectura, ya en la ancianidad, debía acudir a un ex alumno para que le facilitara el periódico del día anterior.
Elías Cabrerizo dejó de existir en 9 de Julio, el 29 de noviembre de 1965. Sus restos descansan en la necrópolis local. El 29 de octubre de 1989, el Concejo Deliberante de 9 de Julio sancionaba una ordenanza autorizando se imponga el nombre de “Maestro Elías Cabrerizo”, a una calle comprendida entre Antártida Argentina y Manuel Viegas.

25/01/2006 13:23 Autor: HECTOR JOSE IACONIS. Enlace permanente. Tema: A - F No hay comentarios. Comentar.

AITA, ANTONIO (1911-1995)

Nacido en 9 de Julio, en la barrio denominado “Villa Garibaldi”, el 12 de enero de 1911. El segundo de diez hermanos, hijos de Antonio Aita y Rosa Rosito.
Aún era niño, y cursaba sus estudios en la Escuela nº 4, cuando –el 1 de diciembre de 1921- se empleó en los talleres gráficos donde se editaba EL 9 DE JULIO.
En adelante, inició una vinculación con el periodismo que, sin interrupciones, habría de prolongarse por más de siete décadas.
Su título de periodista, lo obtuvo el 1 de septiembre de 1930, otorgado por la Escuela Sudamericana de Buenos Aires.
En febrero de 1935, asociado a su hermano Alberto, pudo adquirir, después de un arduo esfuerzo, el entonces periódico EL 9 DE JULIO. La dirección de la publicación, debió confiarla a Juan Farias, otro infatigable luchador y talentoso escritor.
En 1943, se hizo cargo de la dirección del bisemanario, la que hubo ocupado hasta el día de su muerte, confiriéndole al mismo un estilo personal que aún le distingue.
El carisma, por así llamarlo, -que inflamó en la razón de aquellos que aprendieron a su lado- del periodista de todas las horas, se encuentra reflejado, de la mejor manera, en la “Semblanza para un soneto sobre un periodista de lucha” que, hacia 1984, inspirara a su amigo Roberto B. Tarantino:
“Como el Quijote de soñada gloria, / con su hidalguía de virtuosa cuna, / armóse Caballero de la Pluma / y erguido de lucha atose así a su noria.
“Resuelto luchador, pleno de euforia, / arremetió sin pausa en sus empeños / ofrendando a la amada de sus sueños / llamada Libertad, llamada Historia.
“Intrépido, valiente, su batalla / contra todo revés que fuera valla / libró en apoyo de su meta ansiada.
“Y con la pluma su lirismo dando / así pasa su vida batallando / tras su lejana juventud brindada”.
No resultaría tarea sencilla trazar un listado de las diversas instituciones donde, activamente, participó Antonio Aita. En efecto, a lo largo de toda su prolongada existencia, no descuidó la participación en cuanta agrupación le requiriera su colaboración.
En su juventud, cuando sólo contaba 18 años, participó de la fundación del Club y Biblioteca “Agustín Alvarez”, cuya comisión directiva presidió en 1933.
Más tarde, también fue fundador de la Liga Nuevejuliense de Fútbol y de la Asociación de Bomberos Voluntarios de Nueve de Julio.
La Unión Cívica Radical, a cuyas filas venía adhiriendo desde 1929, le llevó a ocupar una banca como Diputado en la Cámara de la Provincia de Buenos Aires. A ella se incorporó el 29 de abril de 1952, para concluir su mandato el 30 de abril de 1955.
A sus gestiones se debe la sanción de importantes proyectos, como así, la autoría de muchos otros... La construcción del camino de acceso a 9 de Julio, del edificio de la delegación para la localidad de Dudignac del Banco de la Provincia de Buenos Aires, del camino General Villegas-Mar del Plata; el subsidio económico para distintas instituciones sociales de 9 de Julio, la libertad de prensa; fueron, entre muchos otros, las temáticas que preocuparon al legislador, siempre diligente.
Por haber contribuido “al engrandecimiento y dignificación de nuestra comunidad”, el Concejo Deliberante de 9 de Julio, a la sazón presidido por Roque Gagliano, le distinguió con el titulo de “Ciudadano Ilustre”, por resolución nº 40, del 22 de diciembre de 1989.
El 18 de septiembre de 1995, Antonio Aita, fallecía en 9 de Julio.
A partir de entonces, no serán pocas los organismos, privados y estatales, que formas distintas, le tributaran homenaje. Tanto así que, en actualidad, una importante avenida, de la planta urbana de nuestra ciudad; el salón de actos del Club “Agustín Alvarez”; la sala de estudios de la casa del C.U.N., en La Plata; una asociación cultural; un salón de clases, de la Escuela nº 3; una biblioteca popular; la sala de redacción de EL 9 DE JULIO, ostentan su nombre.

25/01/2006 13:24 Autor: HECTOR JOSE IACONIS. Enlace permanente. Tema: A - F No hay comentarios. Comentar.

ADOBATO, EMILIO (1890-1948)

Durante el último cuarto del siglo XIX, se afincó en estas tierras un matrimonio de inmigrantes italianos, Antonio Adobato y Rosaria Scudiero. Ambos provenían de Brienza, población de la provincia de Potenza, al sur de Italia; y, ya afincados en 9 de Julio, ocuparon una chacra que se hallaba ubicada en la esquina de las actuales avenidas Cardenal Pironio y Antonio Aita. En ese hogar hubo nacido Emilio Adobato, el 9 de julio de 1890.
Desde muy joven abrazó los ideales de la Unión Cívica Radical. En 1913, Benjamín Fernández se había constituido líder de una fuerte mayor de radicales. Hombre dotado de una preparación intelectual considerablemente elevada y vinculado con el periodismo de la época, su figura atraía hasta sí a muchos jóvenes.
Así comenzó una prolongada trayectoria en la filas de esta corriente política, donde se lo pudo considerar un importante referente. De este modo, también fue llamado a ocupar cargos importantes en el ámbito municipal.
Contaba poco menos de treinta años cuando, en los comicios del 21 de diciembre de 1919, fue elegido concejal, cargo en el que habría de ser reelegido. Después de 1926, volvió a ocupar, en forma continua, una banca en el Concejo Deliberante de 9 de Julio; cuerpo en el que, asimismo, fue elegido presidente en otras tantas ocasiones.
Por aquellos años le cupo integrar la comisión Pro-Fomento Edilicio de 9 de Julio, formada a instancias del progresista intendente Florentino Valenzuela.
Desde las primeras horas de la fundación del Club Atlético "9 de Julio y hasta casi los días previos a su fallecimiento, integró activamente las filas institucionales de la entidad. Más aún, varios emprendimientos importantes realizados en el club fueron inspirados por Adobato. Quienes con alguna frecuencia acudieran al estudio fotográfico, podían observar los planos del complejo deportivo desplegados sobre las mesas de trabajo, para estudiar las formas de su materialización o realizar arreglos al proyecto.
En 1918, junto a otros simpatizantes de Atlético "9 de Julio" fundó el periódico "El Referee". Aquí reunió las primeras armas en el periodismo, las que después debieron serle de utilidad en otras empresas.
En 1938, cuando el periódico "El Orden, dirigido por el reputado periodista Ambrosio Martínez, realizó una publicación, en forma de álbum, acerca de la historia de 9 de Julio, realizo una construcción importante con artículos sobre temáticas del pasado local que aún son una fuente de consulta recurrente.
Su primer acercamiento al arte de la fotografía, presumiblemente, aconteció a principios de siglo, cuando su hermano Rafael adquirió la Fotografía "Buenos Aires", que habría de convertirse en una de las más prestigiosas de la zona. En 1918, se puso al frente de la Fotografía "Adobato", junto a Cataldo Divito, quien ingresaba asociado a la labor comercial.
Emilio Adobato había cultiva una formación intelectual que le había permitido incursionar en áreas del conocimiento que fueron de su agrado. Por citar, a lo largo de su existencia, fue un asiduo lector de textos relacionados con la historia de estos distritos de la provincia de Buenos Aires y con las campañas al Desierto.
Por otro lado, fue animado disertante, logrando el dominio de temas amplios y complejos. En septiembre de 1935, pronunció una conferencia sobre "Apuntes al margen de Martín Fierro".
El 5 de abril de 1923 había contraído enlace con Aida Laura Magni (nacida el 6 de abril de 1898), proveniente de una familia de antigua ascendencia en 9 de Julio. De este matrimonio nacieron, Otto Rafael, ya fallecido; Haydée Elvira, quien ejerciera la docencia durante muchos años en esta ciudad y actualmente radicada en Buenos Aires y Emilio Cesar, afincado en Reconquista.
Falleció a las 17:30 horas, del viernes 24 de septiembre de 1948, en 9 de Julio.

25/01/2006 13:26 Autor: HECTOR JOSE IACONIS. Enlace permanente. Tema: A - F Hay 1 comentario.

SIGLAS

A.E.A.M.L.: Archivo de la Empresa "Adolfo M. Luna S. A.", 9 de Julio.
A.G.L.: Archivo de la Gran Logia de Libres y Aceptados Masones, Buenos Aires.
A.G.M.: Archivo de Gestión de la Municipalidad de 9 de Julio, 9 de Julio.
A.I.C.: Archivo de la Iglesia Catedral “Santo Domingo de Guzmán”, 9 de Julio.
A.R.C.: Archivo de la Delegación 9 de Julio del Registro Provincial de las Personas, 9 de Julio.
A.S.I.: Archivo de la Sociedad Italiana “Amistad y Trabajo”, 9 de Julio.

25/01/2006 13:27 Autor: HECTOR JOSE IACONIS. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

ADVERTENCIA

Como puede apreciarse, los artículos que siguen son, solamente, una parte del Diccionario Virtual que incluiremos en esta sección. Para su consulta, debe buscar la letra inicial del apellido sobre la barra izquierda (A-F, G-M, N-Z) y tocar sobre la que corresponda. Agradecemos sus comentarios sobre las notas publicadas aquí.
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25/01/2006 13:32 Autor: HECTOR JOSE IACONIS. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

WEST. TOMÁS DOMINGO (1856-1936)

Nació en Lobos, provincia de Buenos Aires, el 15 de septiembre de 1856, hijo de Tomás West, de origen inglés, y de Juana Martínez.
Graduado en Medicina en la Universidad de Buenos Aires, se radicó en 9 de Julio, alrededor de febrero de 1885, para ejercer su profesión.
Tan pronto como llegó a la promisoria comunidad, abrazó con singular interés las cuestiones públicas, militando en las filas políticas.
Después de promulgada la nueva ley orgánica de las municipalidades, con la que se organizaban los departamentos ejecutivo y deliberativo, en las elecciones del 10 de junio de 1886, fue electo concejal. Designado presidente del Concejo Deliberativo, debió asumir interinamente las funciones ejecutivas, el 1 de agosto de ese año. Así se convirtió en el primer intendente municipal... La Municipalidad de 9 de Julio, volverá a contarlo como su titular, en otros períodos.
Como médico, junto a otros facultativos radicados en el pueblo, le tocó hacer frente a las epidemias de cólera y viruela, entre 1886 y 1887; así como hacer frente a otras cuestiones inherentes a la salubridad pública.
Desde sus inicios, apoyó activamente la gestación de la Sociedad Protectora de los Pobres, y la construcción de su hospital. Tanto así que, por lapso de tres décadas, ejerció la dirección honoraria del nosocomio, de manera siempre altruista.
Colaboró en el desarrollo institucional de distintas asociaciones locales, de diversa finalidad. Asimismo perteneció a la Logia “Igualdad”, del Valle de 9 de Julio.
En dos ocasiones, ocupó una banca de diputado, en la legislatura provincial. Primero, desde julio de 1891 hasta abril siguiente; luego, entre enero y agosto de 1893.
En diversas ocasiones, del mismo modo, fue electo consejero del Consejo Escolar de 9 de Julio. Organismo, este, donde le cupo ejercer –también- la presidencia.
En 1927 se radicó en La Plata, donde falleció el 7 de diciembre de 1936. Más tarde, sus restos fueron trasladados a la necrópolis local, donde aún descasan.
Indudablemente, la carrera de vida, la trayectoria, de Tomás West, hacen de su figura, una de las más ricas, en las primeras seis décadas de la fundación de 9 de Julio.

25/01/2006 12:05 Autor: HECTOR JOSE IACONIS. Enlace permanente. Tema: N - Z No hay comentarios. Comentar.

VITA, BUENAVENTURA NOE (1884-1954)

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Había nacido en 9 de Julio, el 22 de junio de 1884. Sus padres, Francisco Vita y Celestina Anunciada Magnoni, se hallaban afincados en el todavía promisorio pueblo desde la década anterior.
Su infancia, como la mayor parte de su existencia transcurrió en 9 de Julio. En 1890, comenzó sus estudios primarios en la Escuela Elemental Nº 3. En una bella "Memoria" que, acerca de sus años de escolaridad escribió medio siglo después, recordaba:
"A esa escuela concurrí un breve lapso de tiempo; me inscribieron en el mes de junio, y a los pocos días de concurrir a clase, mi precaria salud hizo crisis y pasé el resto del año escolar enfermo y convaleciente".
A principios de febrero del año siguiente, fue inscripto en la Escuela Elemental de Varones Nº 1, que a la sazón dirigía el maestro Rafael Muzio. En este establecimiento hubo realizado todo el ciclo escolar primario.
Presumiblemente, fue en su juventud cuando debió proseguir los estudios universitarios, pues obtuvo el título de Procurador Nacional.
Abrazó tempranamente los ideales de la Unión Cívica Radical. Participando de la vida política de esta agrupación fue llevado a ocupar importantes cargos a nivel local. Primero, entre 1917 y 1920 integró el Consejo Escolar, donde pudo desempeñar la presidencia. Más tarde, volvió a ese cargo, elegido en los comisiones del 31 de diciembre de 1925, para desempeñarse el período de 1926 a 1927.
En otras ocasiones, también, ocupó una banca en el Concejo Deliberante de 9 de Julio.
Sus gestiones, en mayor medida, confirieron varios aportes favorables, en especial durante la titularidad del Consejo Escolar. Existen algunos informes, dirigidos a las autoridades superiores, que dan cuenta de ello.
En distintas épocas, integró varias agrupaciones oficiales, constituidas con ocasión de homenajes y acontecimientos importantes. Por citar, en 1926, compuso la comisión de homenaje al general Julio de Vedia; y en diciembre de 1944, una comisión "Pro-Monumento al General Don José de San Martín".
También, fue colaborador -y se lo cuenta entre sus fundadores- del Club Atlético "9 de Julio". Tanto amó a esta institución que fue su voluntad que la copiosa biblioteca privada de su propiedad pasara a manos de su comisión, hecho que nunca pudo concretarse.
Su aporte más valioso a la comunidad de 9 de Julio fue su dedicación, casi exclusiva, a la investigación de la historia local. Desde su juventud, comenzó a indagar los documentos históricos, reuniendo las primeras notas y fichas que resultarían claves en su trabajo.
Asimismo, formó un archivo personal y una hemeroteca (colección de las publicaciones locales y nacionales) que fueron otras de sus fuentes. Tanta meticulosidad y esmero volcó en su tarea, que aún hoy es fácil interpretar sus apuntes y el método -por sí llamarlo- de su obra.
En 1936, el Archivo Histórico Provincial organizó el "Primer Concurso de Monografías sobre la Historia de la Provincia", inspirado por el destacado director de la institución, doctor Ricardo Levene. Vita, quien ya tenía concluida su "Crónica Vecinal de Nueve de Julio" para el alcance temporal de 1863 a 1900, presentó en el certamen el período 1863-1900.
El 17 de julio de aquel año el jurado seleccionó diez de los veintisiete trabajos presentados, los cuales estaban destinados a la publicación. En efecto, entre aquella decena se encontraba el del historiador nuevejuliense.
En 1938, en los Talleres de Publicaciones Oficiales de la provincia, fue publicada la obra, que aún hoy es base fundamental para el estudio de los orígenes de 9 de Julio. La misma recibió el número de orden XIV, en la serie II, "Contribución a la Historia de los Pueblos de la Provincia de Buenos Aires".
En 1947, en un segundo concurso, instituido por el mismo Archivo Provincial, Vita presento el segundo período (1871-1877), con el mismo título. Esta vez, la obra fue distinguida entre las presentadas, aunque hasta el presente no ha sido publicada.
La mayor parte de "Crónica Vecinal de Nueve de Julio", es decir, la etapa de estudio comprendida entre 1871 y 1900, con su importante apéndice, permanece inédita.
En septiembre de 1950, junto a Juana Elias de Mascheroni, participó del "Primer Congreso de Historia de la Provincia de Buenos Aires", en carácter de miembro titular. Su informe sobre el estado de los archivos de la ciudad, solicitado por las autoridades de ese simposio se halla publicado en el volumen I de las memorias del mismo, editadas en 1951.
Buenaventura Vita dejó de existir a las 20 horas del 20 de junio de 1954.
Durante la comisión municipal del capitán Roberto Latino Córdoba, a poco de su fallecimiento, se rindió tributo a su memoria. La comisión que dirigía el Archivo y Museo Histórico, en aquellos años, fue la encargada de organizar esos actos.
En 1998, cuarenta años más tarde, el Concejo Deliberante de Nueve de Julio, por solicitud del Departamento Ejecutivo, impuso el nombre de Buenaventura Noé Vita, a un pasaje del Barrio Solidaridad 75 viviendas, en toda su extensión, a partir de la calle Moreno hasta Saavedra, entre las paralelas French y Guido Spano.
El padre Meinrado Hux, de la Orden de San Benito, destacado historiador y religioso de la Abadía de Santa María en Los Toldos, fue amigo de quien nos ocupa. Más aún, su confesor poco antes de la hora final.
En una entrevista con el autor de esta semblanza -mantenida en la tarde del 23 de noviembre de 1996- expresó:
"A Buenaventura Vita lo he considerado un buen amigo y, más bien, como un padre... Cada vez que lo visitaba era una charla histórica, él con su 9 de Julio, yo con Los Tondos y los indios. Lo recuerdo como un buen hombre... Lo que más me alegra de nuestra amistad y comunicación es que lo pude ayudar, en su última enfermedad, a prepararse para presentarse al Señor con un corazón limpio... Tengo la impresión de que ha sido un hombre correcto...".

25/01/2006 12:13 Autor: HECTOR JOSE IACONIS. Enlace permanente. Tema: N - Z No hay comentarios. Comentar.

VEDIA, JULIO FABIAN DE (1826-1892)

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Nació en Buenos Aires, el 20 de enero de 1826, hijo del coronel mayor Pedro Nicolás de Vedia y de Manuela Pérez, descendientes de noble linaje.
Emigrados a Montevideo, era aún adolescente cuando inició su carrera de armas. Lo hizo, encontrando su "bautismo de fuego" en la batalla de Arroyo Grande, en diciembre de 1842.
Desde entonces, en el cuerpo de artillería, participó en los hechos de arma más destacados, librados en tierra oriental...
Se destacaba, ya en su juventud, por las condiciones de su espíritu culto y selecto. Acostumbraba llevar al campo de batalla, en su equipaje, gruesos volúmenes, de obras clásicas, muchas de ellas escritas en sus lenguas originales, que le permitían ampliar su saber. Era un lector asiduo de la literatura volteriana; y, según cita Yaben, ese filósofo de la Ilustración, habría sido su compañero en incontables momentos de su existencia.
Después de la batalla de Monte Caseros, continuó al servicio del Gobierno de Uruguay, hasta cerca de 1855, en que retornó a Buenos Aires, siendo nombrado segundo jefe de la Brigada de Artillería.
Mas tarde, ya graduado coronel, recibió el nombramiento como jefe del Regimiento nº 1, de Blandengues, donde continuó su servicio en la frontera.
Desde aquí, no será necesario aportar más datos, pues cuanto sigue, tanto sobre la estadía del coronel de Vedia, en Bragado y 9 de Julio, ha sido difundido con bastamente profusión, por lo publicado en tantos estudios
El alejamiento de "su Nueve de Julio", lo motivó el estallido de la Guerra de la Triple Alianza. Sin dudas, a estimar por su rica correspondencia, aguardaba retornar al pueblo, en cuanto culminase la contienda bélica. En junio de 1865, marchó al frente de la Brigada de Artillería Ligera en Campaña.
En la Guerra del Paraguay, debió participar en los encuentros de Yatay, Sitio y rendición de Uruguayana, Estero Bellaco, Tuyutí, Yataytí Corá, Curupaytí, Humaytá, Paso Pacú, Sierra Escurra y Peribebuy... En septiembre de 1868, obtuvo el grado de coronel mayor (general).
Al ser sitiada la ciudad de Asunción, por los gobiernos aliados, debió desempeñarse como general jefe de las fuerzas de ocupación.
El 31 de enero de 1872, fue designado gobernador del Territorio Nacional de Chaco, con retención de su cargo de Comandante en Jefe de las fuerzas argentinas en el Paraguay.
En este cargo, desarrolló una brillante gestión organizativa, estableciendo el régimen municipal y la justicia de paz electiva, levantando el primer padrón electoral, creando uno de los primeros establecimientos escolares chaqueños, distribuyendo la tierra y estableciendo promisorias industrias. Otros detallas, sobre su tarea puede hallarse en la "Memoria" redactada por Federico Mitre, en enero de 1874.
El 31 de enero de 1875, de Vedia culminó su gobierno... Dejaba un feliz recuerdo en esas tierras, y así los colonos lo manifestaron, al fundar, en octubre de 1888, la Colonia "General Vedia".
Durante dos períodos, dirigió el Colegio Militar de la Nación. Primero, entre el 28 de abril de 1876 y el 22 de julio de 1880; luego, desde el 14 de enero de 1887 hasta el 29 de agosto de 1888.
Ambas direcciones fueron virtualmente progresistas, para la institución, fundada pocos años antes. Reestructuró el sistema de exámenes; incluyó la asignatura de Química Elemental, en los planes de estudios, y analizó el contenido de las áreas ya existentes; y procuró intensificar los ejercicios físicos.
Al estallar la revolución de 1880, había solicitado la baja del Ejercito; y, en agosto de 1883, con el rango de general de división, fue reincorporado. Después de desempeñarse como inspector de Artillería, volvió a la dirección del Colegio.
El doctor Angel Zappa, en un interesante artículo publicado hacia enero de 1996, al referirse a la personalidad del general de Vedia, expresó: "Perteneció a aquella clase de hombres que, por imperio de su propia dignidad, practicaban celosamente el culto del honor como supremo señorío de la persona humana sobre sí mismo... Esos hombres tenían clara conciencia de sus responsabilidades y supieron plantarse, con un incuestionable concepto de nuestros derechos soberanos [...] cada vez que el Bien Común de la Patria así lo exigía...".
En otro estudio, publicado en la "Revista Militar", en 1926, se afirmaba que, "tenía el don de despertar el afecto de los humildes. Severo con los malos, era frecuente que esos no escaparan al magnetismo que de él emanaba... Su vida fue un modelo militar y cívico. Pública y privadamente era de una corrección invariable. Sentía los males de la Patria, como golpes descargados sobre su corazón".
El viernes 26 de agosto de 1892, a las 23:15 horas, en Buenos Aires, dejó de existir Julio de Vedia. En sus exequias, pronunciaron sendos discursos, personalidades relevantes de la época.
El mayor Soto, quien se dirigió en nombre de la Asociación de Guerreros del Paraguay, expresó palabras que, cabe emplearse como conclusión de estas breves líneas:
"...no tuvo un día de reposo; espíritu fuerte en la adversidad y sereno en la fortuna, jamás, ni aún la más legitima ambición, turbó las horas de su vida; que consagró por completo al cumplimiento estricto de sus deberes militares. A fuerza de trabajos, de sacrificios y abnegaciones, alcanzó uno de los más altos cargos de la jerarquía militar [...] y baja a la tumba pobre, sin dejar a sus hijos más herencia que el lustre inmaculado de su nombre y la memoria de sus virtudes.

25/01/2006 12:19 Autor: HECTOR JOSE IACONIS. Enlace permanente. Tema: N - Z No hay comentarios. Comentar.

SAAVEDRA, MARIANO EUSEBIO (1810-1883)

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Había nacido en el Fuerte de Buenos Aires, el 15 de agosto de 1810, el sexto hijo de las segundas nupcias del brigadier Cornelio Saavedra con Saturnina Bárbara de Otalora y del Rivero. Horas más tarde, recibió las aguas del Bautismo, en el templo de la Merced, de manos del presbítero Manuel Alberti, y apadrinado por Manuel Larrea.
Por lapso de más de un lustro, su familia debió permanecer exiliada fuera de Buenos Aires, hasta después de 1816. De regreso, junto a sus padres, Mariano Saavedra, se afincó en Rincón de Cabrera, hoy Zárate, donde su madre poseía una estancia.
Un año después de la muerte de su padre, cuando contaba 19 años, volvió a la ciudad de Buenos Aires, a raíz de una epidemia que asolaba por entonces a la provincia.
En el segundo semestre de 1832, contrajo enlace con Carmen Zavaleta (nacida el 11 de junio de 1816); matrimonio del que nacieron: Adolfo Rómulo, el 19 de noviembre de 1833; Carmen Emiliana, el 12 de enero de 1835; Carlos, el 28 de febrero de 1839; Cornelio Ernesto, el 16 de julio de 1840; Mariano Abraham, el 9 de octubre de 1842; Adolfo Pedro, el 18 de febrero de 1845; Celina Paulina, el 6 de octubre de 1852; y Zulema María Antonia, el 25 de abril de 1857.
Había logrado sostener un emprendedor saladero, en Rincón de Cabrera pero, con el advenimiento del gobierno de Rosas, volver al exilio, esta vez en Montevideo. Después de la batalla de Monte Caseros, regresó al país para dedicarse a actividades empresariales.
Además, ocupó cargos relevantes en la municipalidad de Buenos Aires, después de su creación, en 1856. De hecho, fue municipal por la parroquia del Pilar.
Más tarde, le cupo ser convencional constituyente, diputado y senador. Como así también, director y presidente del Banco de la Provincia de Buenos Aires.
En octubre de 1862, fue elegido gobernador de la provincia de Buenos Aires, en reemplazo del general Mitre, quien asumía la primera magistratura del Estado argentino. Volvió a ser electo, en esas funciones, en marzo de 1863, para permanecer poco más de un trienio. Durante ese período, debió firmar, el 12 de febrero de 1864 y el 2 de agosto del año siguiente, los decretos de creación del pueblo de Nueve de Julio, y reglamentario de la ley de creación de diez nuevos partidos –entre ellos, el nuestro-, respectivamente.
Cómo gobernador realizó una prolija gestión, que dio como origen importantes emprendimientos, entre ellos, la prolongación de líneas férreas, la organización de la dirección del ferrocarril, el establecimiento de nuevos juzgados de campaña, la fundación y creación de varios pueblos y partidos, y la instalación de nuevas sucursales del banco provincial.
Mariano Saavedra falleció en Buenos Aires, el 9 de febrero de 1883. Sus exequias, por expresa voluntad suya, consistieron en una Misa, y en un funeral sólo acompañado por sus hijos y nietos. Del mismo modo, había pedido a sus hijos que “cuando las ordenanzas municipales lo permitan, exhumen el cadáver de su virtuosa madre y el mío y [los] encierren en un solo ataúd”, para que “los que tanto se amaron en la vida, duerman juntos el sueño eterno”.

25/01/2006 12:22 Autor: HECTOR JOSE IACONIS. Enlace permanente. Tema: N - Z No hay comentarios. Comentar.

ROBBIO, NICOLÁS LIBERATO (1846-1914)

Había nacido en Buenos Aires, el 17 de agosto de 1846, hijo de Nicolás Robbio y de Leonor Martínez.
Como su tío Juan Robbio, también dirigente político, poseía una fracción de campo en el Partido de Bragado, le cupo a su padre la administración de este, trasladándose a aquel distrito.
Mas tarde, promediando la década de 1870, el joven Nicolás L. Robbio, pasó a formar parte del vecindario de 9 de Julio.
Contaba 28 años, cuando contrajo matrimonio –en segundas nupcias- con Dolores Venegas, matrimonio del cual nacerá –entre otros hijos- Nicolás H. Robbio, otro descollante hombre público.
Nicolás L. Robbio, tuvo una por demás destacada actuación social y política en 9 de Julio. Pudo desempeñarse, en varios períodos, como: comandante militar, juez de Paz, concejal y presidente del Concejo Deliberante, presidente de la Municipalidad, intendente municipal, consejero escolar, comisario de policía, senador y diputado ante la Legislatura provincial, defensor de menores; además de ser distinguido, con diversos cargos, en la dirigencia de su partido.
También, después de producirse la autonomía del Partido de Carlos Casares, radicado allí, tuvo amplia como destacada actuación.
Falleció en Carlos Casares, a las 9 horas del 28 de octubre de 1914. Un día más tarde, el Concejo Deliberante de 9 de Julio sancionó una ordenanza, por la cual imponía su nombre a la entonces calle Córdoba.

25/01/2006 12:24 Autor: HECTOR JOSE IACONIS. Enlace permanente. Tema: N - Z No hay comentarios. Comentar.

PORATTI, RAMÓN NATALIO (1880-1942)

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Nació el 25 de diciembre de 1880, hijo de Pedro Poratti y de Felisa Maggi.
Desde muy joven debió desempeñar diversa tareas, desde boyero, en Carlos Casares; pasando por dependiente de comercios, y hasta empleado de la sección de vías y obras, del Ferrocarril del Oeste, en la estación Bragado.
Después de trabajar como comerciante en “El Tropezón –donde logró ganarse la estima y admiración de sus vecinos-, en 1915, se radicó definitivamente en 9 de Julio.
Dedicado a la ganadería, y a la compra y venta de cereales, el 5 de diciembre de 1920 fundó la acreditada casa de remates feria. Además, en distintos años, le cupo ser presidente del Club Atlético “9 de Julio”, miembro de la Sociedad Rural de 9 de Julio, vocal de la Sociedad Italiana “Conte di Torino”, secretario de la Sociedad Italiana “Amistad y Trabajo”, fundador y primer presidente del Rotary Club de 9 de Julio, como así también del “Nueve de Julio Automóvil Club”; benefactor de la Sociedad Protectora de los Pobres”, del Asilo de Huérfanas “Nuestra Señora de Luján”, del Asilo de Ancianos “Santo Domingo de Guzmán”, y de las bibliotecas “José Ingenieros” y “Anastasio Prieto”.
Pero, sin dudas, la historia de 9 de Julio, le recuerda como funcionario público, y por cuanto contribuyó al engrandecimiento, en sentidos social y económico, del Partido. Activo militante de la Unión Cívica Radical, concretó una meritoria carrera política, desempeñando cargos de concejal municipal, electo –por vez primera- en los comicios del 14 de abril de 1918; sindico fiscal ante el Juzgado de Paz; y Defensor de Menores, en reemplazo del talentoso Cayetano de Briganti.
En dos ocasiones ocupó el primer cargo de la intendencia municipal, primero, desde enero de 1927 hasta diciembre de 1928; y luego, desde mayo de 1940 hasta abril de 1941.
Ramón N. Poratti, falleció en Buenos Aires, el 25 de diciembre de 1942. Entonces, el periódico “El Porvenir”, afirmó que 9 de Julio, “pierde uno de sus hijos dilectos, que supiera honrar y enaltecer su desenvolvimiento y progreso”.

25/01/2006 12:30 Autor: HECTOR JOSE IACONIS. Enlace permanente. Tema: N - Z No hay comentarios. Comentar.

MAGNI, EGIDIO (1864-1906)

Bellano, es población italiana de la antigua Lombardia, situada en la rivera oriental del lago de Como, al pie del monte Gringa. En su cercanía forma imponente paisaje una cascada, de 64 metros de altura, por donde desemboca el río Pioverna, después de recorrer los Alpes Bergamascos y el valle Sassina.
En ese singular escenario geográfico, debieron transcurrir los primeros años en la vida de Egidio Magni.
Magni, nació en 1864, hijo de José y de Teresa Ravizza. Aunque son escasos los datos que pueden obrar acerca de su infancia, bien puede suponerse que debió educarse en el seno de una familia de sólida cultura. Su padre, era químico farmacéutico, de profesión; mientras que su madre, "había sido dama de la reina".
Probablemente era adolescente aún, cuando su familia se trasladaba a Milán, donde su padre deja de existir, en agosto de 1880.
Ya emigrado a Argentina, en 1888, obtuvo de revalidación de su título de Químico Farmacéutico, en la Universidad Nacional de Córdoba.
En Buenos Aires, se desempeñó como director de la farmacia del Hospital Italiano; al tiempo que, desposó a Aida Fraqueli, quien falleció el 19 de marzo de 1891, sin darle descendencia. Allí estaba relacionado con miembros de la colectividad italiana; vínculos que, sin dudas, le fueron propicios para su traslado al interior de la provincia de Buenos Aires.
En 1891 se encontraba radicado en 9 de Julio. Regenteaba la farmacia "La Caritativa cosmopolita" y colaboraba con una Sociedad homónima, que presidía su amigo, el ingeniero Héctor Sibilla. Poco después, el 16 de junio de 1892, era presentado como socio de la Sociedad Italiana de Socorros Mutuos de 9 de Julio, por su gerente, José Piccini.
Incorporado a la Unión Cívica Radical, en 1893, fue elegido secretario del comité 9 de Julio; el cual, presidía el doctor Manuel Ovejero, e integraban -entre otros- Pastor Dorrego y Ramón Rey, también masones. El 14 de agosto de ese año, contrajo enlace -en segundas nupcias- con Marcela Sisniega, una joven, nacida 18 años antes, en el partido de Las Heras.
Hacia 1895, con un grande esfuerzo, procuró instalar una farmacia en Carlos Casares. El 30 de marzo, en una esquela dirigida a su esposa, le narraba: "Aquí los primeros días hizo un tiempo [...] mal, tanto que tan sólo al cuarto día, pude sacar los muebles. Llegaron estos bastante deteriorados, y de los dos juegos de lavatorios, tan sólo nos quedó por recuerdo, de uno, [un] florero de noche, y del otro la jabonera...". Sobre el modo de vida, en la vivienda que habita, agrega que, "por ahora, no habiendo lugar para tender camas, dormimos, yo sobre el mostrador y Febo[sic] abajo. La cocina, la hacemos con el hornillo al patio".
Sin dudas, la iniciación masónica, de Egidio Magni, se habría concretado en alguna, de las muchas, logias que existían en Italia. De hecho, para 1892, ya integraba una Logia -con sede en Buenos Aires- perteneciente al Gran Oriente de Italia. También, de algún modo, pudo estar vinculado a la Logia "Hijos del Trabajo", cuyo taller se encontraba en el barrio porteño de Barracas, donde poseía amigos y coterráneos.
Lo cierto es que, en 1893, Magni pertenecía -junto a otros destacados vecinos, inmigrantes también- a la Logia "Igualdad", de 9 de Julio. Por entonces, esta había impulsado, entre otras obras filantrópicas, la instalación de la Cruz Roja, con sede en el mismo taller masónico.
El 20 de abril de 1899, se había concretado la creación de una institución, con fines sociales, que fue denominada "Circolo Italiano". Naturalmente, la misma -cuya sede abrió sus puertas el 23 siguiente- estaba integrada, en su mayoría, por vecinos del pueblo de 9 de Julio, emigrados de Italia.
Entre sus miembros, debió surgir la idea de formar una biblioteca, en torno a la cual pudieron reunirse importantes ediciones. En consecuencia, el 4 de septiembre del año siguiente, una comisión especial, integrada por Magni, fundó la llamada Biblioteca Sarmiento.
Además, integró las mesas examinadoras del Colegio "Cavallari", fundado en junio de 1893, y con cuyo director mantenía profunda amistad.
Egidio Magni, dejó de existir en 9 de Julio, a las 23:30 hs., del 16 de mayo de 1906, victima de tuberculosis pulmonar.
De la formación intelectual y de la rica personalidad de quien nos ocupa, mucho pueden alegar, en principio, su rica correspondencia. Conocía, profusamente, el idioma castellano, tanto así que, su dominio, se manifiesta en un estilo literario por demás pulido.
Aún hoy, pueden consultarse -en alguna biblioteca de 9 de Julio- varios libros que conservan el ex-libris de Magni. Los mismos que, un siglo atrás, hubiera donado para formar la biblioteca del "Circolo", y luego la del Colegio "Cavallari" .

25/01/2006 12:32 Autor: HECTOR JOSE IACONIS. Enlace permanente. Tema: G - M No hay comentarios. Comentar.


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