"IGUALDAD", LOGIA MASÓNICA
De ningún modo puede sugerirse que la francmasonería masonería aparece en 9 de Julio recién después de constituida la logia. Realmente, ésta se hace presente desde las horas mismas de la fundación del Partido; y, más aún, durante el período post fundacional (1870-1878).
Si bien no existe constancia de la existencia de una logia, anterior a "Igualdad", sabemos que varios militares y civiles pertenecientes a la Orden ya vivía en estas tierras. Desde Julio de Vedia, propuesto en agosto de 1858 para componer la Logia "Confraternidad Argentina Nº 2", y siguiendo por algunos jefes de frontera o militares de grados subalternos, componen una lista de masones afincados en 9 de Julio, en la comandancia militar y, más tarde, en el Fuerte "General Paz".
Recién el 21 de junio de 1878, fue fundada la Logia "Igualdad" en 9 de Julio, recibiendo el nº 61 entre las obediencias dependientes de la Gran Logia del Oriente Argentino, y del Rito Escocés Antiguo y Aceptado. Ese nombre, muy significativo para todo iniciado en los rituales de la masonería, le fue impuesto después de haber sido sugerido el de "Julio de Vedia". Esta última designación debió ser rechazada por la Gran Logia de Buenos Aires, por tratarse del nombre de una persona aún viva.
El primero en ocupar el cargo de venerable maestro fue Raimundo Prieto, un vecino con bastante gravitación en la sociedad. Los restantes cargos le correspondieron a Hermenegildo Berdera, como Primer Vigilante; Nicolás L. Robbio, Segundo Vigilante; Enrique Bouquet, Orador; Daniel Campillo, Secretario y Esteban Sayavedra, Guarda Sellos.
La vida de "Igualdad" parece haber sido bastante activa, en los meses sucesivos de su fundación. Para mediados de 1879 la logias ya contaba con veintitrés hermanos.
Entre septiembre de 1879 y el 24 de julio de 1881 había dejado de operar, retomando sus trabajos con una renovada fuerza. Según los documentos aún conservados, puede inferirse que una especie de "aires renovadores" habrían ingresado en el lozano taller.
En diciembre de ese año, se habían concretado las elecciones de las autoridades, quedando conformado del modo siguiente:
Venerable Maestro: Hermenegildo Verdera.
Primer Vigilante: Nicolás L. Robbio.
Segundo Vigilante: Pastor Dorrego.
Orador: Enrique Bouquet.
Secretario: Pedro Barbé.
Tesorero: Raimundo Prieto.
Primer Experto: Antonio Lautre.
Segundo Experto: Hermengildo Sanz.
Hospitalario: Nicolás Gallo.
Primer Diácono: Julián Cagiga.
Segundo Diácono: José Lavandeira.
Maestro de Ceremonias: Alfredo Thamm.
Guarda Sellos: Antonio Ayarza.
Guarda Templo: Genaro Sainz.
Por esos días, la logia de 9 de Julio, contaba 25 miembros: 15 maestros, un compañero y 9 aprendices.
Entre finales de 1881 y durante el año siguiente el trabajo fue bastante intenso. Siete hermanos recibían el aumento de grado, de Compañero a Maestro:
* Pastor Dorrego.
* Epitasio Meirelles.
* Juan Ayarza, español, 39 años de edad, casado, comerciante.
* Alfredo Thamm, alemán, 34 años de edad, casado, agrimensor.
* Julian Cagiga, español, 42 años, casado, comerciante.
* Genaro Sainz, español, 31 años de edad, comerciante.
* Juan Saez, español, 44 años, casado, talabartero.
Y otros tantos, respetables vecinos del pueblo eran iniciados en los misterios masónicos, según su grado:
* Cosme Romero, argentino, 56 años de edad, casado, hacendado, iniciado el 29 de octubre de 1882.
* Antonio Rodoni, suizo, 45 años de edad, casado, hacendado, iniciado el 29 de octubre de 1882.
* Daniel Tabois, francés, 36 años de edad, soltero, hacendado, iniciado el 29 de octubre de 1882.
* Ramón Rey, español, 34 años de edad, casado, platero, iniciado el 29 de octubre de 1882.
* Ramón Monteverde, suizo, 34 años de edad, soltero, fondero, iniciado el 29 de octubre de 1882.
* Matías González, español, 30 años de edad, casado, hacendado, iniciado el 29 de octubre de 1882.
En noviembre del mismo año, los vecinos Ramón Torrella y Benigno Saínz comenzaban a formar parte del taller; y, además, era incorporado Miguel Aparicio "Mendizábal", un inmigrante español, iniciado en la Logia "Estrella de León" nº 133, el 26 de marzo de 1880.
Además de las actividades propias, durante sus tenidas (reuniones), había sido desplegada una tarea filantrópica valiosa, de acuerdo con el número de sus miembros y el contexto del valle donde estaban afincados. Al mismo tiempo de ocuparse de la educación de los indígenas procuraban la asistencia de los desvalidos del lugar. Sus miembros, cabe destacar, eran dueños de un poder adquisitivo mas o menos importante para la época, lo que permitía poder destinar las donaciones a ese tipo de obras.
Una publicación masónica, a fines de 1882, elogiaba el "gran movimiento" existente en "este centro masónico del Valle del 9 de Julio".
Para 1891 este taller había superado los sesenta miembros .
