"LA DEFENSA", PERIODICO

En 1886, la corriente política liderada por Nicolás L. Robbio se había encolumnado para sostener la candidatura de Máximo Paz, para el cargo de gobernador de la Provincia. Unos de los principales intentos por ampliar la campaña proselitista, contra la candidatura del doctor Nicolás Achaval, debió ser la creación de una publicación periódica que, de algún modo, fuera sostenedora –por así decirlo- de los ideales “pacistas”.
En consecuencia, el 1º de julio de ese año, fue fundado el periódico “La Defensa”; el primero en ser editado por una pequeña planta impresora instalada en el pueblo, en un local ubicado en el nº 20 de la calle Libertad, formando esquina con Salta.
Aunque la dirección, como la redacción, eran anónimas, estaba al frente de la primera, Carlos F. Jáuregui, fundador y propietario de la imprenta. Este era un agente judicial y rematador público, presumiblemente proveniente de Bragado; aquí se ocupaba, además, de la atención de balances, liquidaciones testamentarias, y préstamos del Banco Hipotecario Nacional.
La administración de “La Defensa” se hallaba a cargo de Cayetano De Briganti, un inmigrante italiano, de sólida formación cultural. Por otro lado, al menos poco después, la regencia fue puesta en manos de Pascual Farías.
En la ciudad de Buenos Aires poseía como representante a J. Gustinián; quien, domiciliado en Maipú al 356, atendía la colocación de avisos en las principales estaciones ferroviarias.
Al parecer, como era habitual en la época, el periódico fue comercializado, principalmente, mediante suscripción. Una tarifa cobrada trimestral o mensualmente, que podía ascender a 1,50 pesos por cada tres meses.
La frecuencia de aparición de “La Defensa” en bisemanal, los jueves y domingos. El tamaño de la página no difería demasiado de los que más tarde fueron publicados en el pueblo, durante el siglo XIX: 57 por 40 centímetros, aproximadamente.
La diagramación era efectuada a cinco columnas, de 7 centímetros cada una, es decir, 185.5 puntos en la escala de ciceros. El nombre de la hoja, en la primera plana, llevada, obviamente, los tipos más importantes en color pleno, de 25 por 12 centímetros.
La primera página, en particular, recogía las notas y noticias más importantes, por su extensión y contenido. En la anteúltima, podían ubicarse los avisos de remates, los edictos judiciales, las informaciones municipales (tal vez, rentadas), y los horarios, recorridos y tarifas de las empresas de mensajerías.
Los avisos publicitarios más importantes, por su tamaño y diseño, se colocaban en la última página. No eran sólo propagandas de comercios o industrias locales, pues también se incluían otras de firmas radicadas en Buenos Aires, y remitidos a esta por el representante
Las notas elaboradas por la redacción no resultaban de compleja lectura. Para la época y las caracterizaciones lingüísticas tenidas entonces, se trataba de una expresión quizá despojada y un tanto dinámica... No se trataba, pues, de una edición con improntas intelectuales o de marcada elaboración ilustrativa, a la manera de algunos diarios aparecidos en las grandes ciudades; pero sería injusto desestimar el aporte realizado por esta página a la sociedad de 9 de Julio.

25/01/2006 12:41

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