VEDIA, JULIO FABIAN DE (1826-1892)

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Nació en Buenos Aires, el 20 de enero de 1826, hijo del coronel mayor Pedro Nicolás de Vedia y de Manuela Pérez, descendientes de noble linaje.
Emigrados a Montevideo, era aún adolescente cuando inició su carrera de armas. Lo hizo, encontrando su "bautismo de fuego" en la batalla de Arroyo Grande, en diciembre de 1842.
Desde entonces, en el cuerpo de artillería, participó en los hechos de arma más destacados, librados en tierra oriental...
Se destacaba, ya en su juventud, por las condiciones de su espíritu culto y selecto. Acostumbraba llevar al campo de batalla, en su equipaje, gruesos volúmenes, de obras clásicas, muchas de ellas escritas en sus lenguas originales, que le permitían ampliar su saber. Era un lector asiduo de la literatura volteriana; y, según cita Yaben, ese filósofo de la Ilustración, habría sido su compañero en incontables momentos de su existencia.
Después de la batalla de Monte Caseros, continuó al servicio del Gobierno de Uruguay, hasta cerca de 1855, en que retornó a Buenos Aires, siendo nombrado segundo jefe de la Brigada de Artillería.
Mas tarde, ya graduado coronel, recibió el nombramiento como jefe del Regimiento nº 1, de Blandengues, donde continuó su servicio en la frontera.
Desde aquí, no será necesario aportar más datos, pues cuanto sigue, tanto sobre la estadía del coronel de Vedia, en Bragado y 9 de Julio, ha sido difundido con bastamente profusión, por lo publicado en tantos estudios
El alejamiento de "su Nueve de Julio", lo motivó el estallido de la Guerra de la Triple Alianza. Sin dudas, a estimar por su rica correspondencia, aguardaba retornar al pueblo, en cuanto culminase la contienda bélica. En junio de 1865, marchó al frente de la Brigada de Artillería Ligera en Campaña.
En la Guerra del Paraguay, debió participar en los encuentros de Yatay, Sitio y rendición de Uruguayana, Estero Bellaco, Tuyutí, Yataytí Corá, Curupaytí, Humaytá, Paso Pacú, Sierra Escurra y Peribebuy... En septiembre de 1868, obtuvo el grado de coronel mayor (general).
Al ser sitiada la ciudad de Asunción, por los gobiernos aliados, debió desempeñarse como general jefe de las fuerzas de ocupación.
El 31 de enero de 1872, fue designado gobernador del Territorio Nacional de Chaco, con retención de su cargo de Comandante en Jefe de las fuerzas argentinas en el Paraguay.
En este cargo, desarrolló una brillante gestión organizativa, estableciendo el régimen municipal y la justicia de paz electiva, levantando el primer padrón electoral, creando uno de los primeros establecimientos escolares chaqueños, distribuyendo la tierra y estableciendo promisorias industrias. Otros detallas, sobre su tarea puede hallarse en la "Memoria" redactada por Federico Mitre, en enero de 1874.
El 31 de enero de 1875, de Vedia culminó su gobierno... Dejaba un feliz recuerdo en esas tierras, y así los colonos lo manifestaron, al fundar, en octubre de 1888, la Colonia "General Vedia".
Durante dos períodos, dirigió el Colegio Militar de la Nación. Primero, entre el 28 de abril de 1876 y el 22 de julio de 1880; luego, desde el 14 de enero de 1887 hasta el 29 de agosto de 1888.
Ambas direcciones fueron virtualmente progresistas, para la institución, fundada pocos años antes. Reestructuró el sistema de exámenes; incluyó la asignatura de Química Elemental, en los planes de estudios, y analizó el contenido de las áreas ya existentes; y procuró intensificar los ejercicios físicos.
Al estallar la revolución de 1880, había solicitado la baja del Ejercito; y, en agosto de 1883, con el rango de general de división, fue reincorporado. Después de desempeñarse como inspector de Artillería, volvió a la dirección del Colegio.
El doctor Angel Zappa, en un interesante artículo publicado hacia enero de 1996, al referirse a la personalidad del general de Vedia, expresó: "Perteneció a aquella clase de hombres que, por imperio de su propia dignidad, practicaban celosamente el culto del honor como supremo señorío de la persona humana sobre sí mismo... Esos hombres tenían clara conciencia de sus responsabilidades y supieron plantarse, con un incuestionable concepto de nuestros derechos soberanos [...] cada vez que el Bien Común de la Patria así lo exigía...".
En otro estudio, publicado en la "Revista Militar", en 1926, se afirmaba que, "tenía el don de despertar el afecto de los humildes. Severo con los malos, era frecuente que esos no escaparan al magnetismo que de él emanaba... Su vida fue un modelo militar y cívico. Pública y privadamente era de una corrección invariable. Sentía los males de la Patria, como golpes descargados sobre su corazón".
El viernes 26 de agosto de 1892, a las 23:15 horas, en Buenos Aires, dejó de existir Julio de Vedia. En sus exequias, pronunciaron sendos discursos, personalidades relevantes de la época.
El mayor Soto, quien se dirigió en nombre de la Asociación de Guerreros del Paraguay, expresó palabras que, cabe emplearse como conclusión de estas breves líneas:
"...no tuvo un día de reposo; espíritu fuerte en la adversidad y sereno en la fortuna, jamás, ni aún la más legitima ambición, turbó las horas de su vida; que consagró por completo al cumplimiento estricto de sus deberes militares. A fuerza de trabajos, de sacrificios y abnegaciones, alcanzó uno de los más altos cargos de la jerarquía militar [...] y baja a la tumba pobre, sin dejar a sus hijos más herencia que el lustre inmaculado de su nombre y la memoria de sus virtudes.

25/01/2006 12:19

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