25/01/2006

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25/01/2006 13:32 Autor: HECTOR JOSE IACONIS. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

SIGLAS

A.E.A.M.L.: Archivo de la Empresa "Adolfo M. Luna S. A.", 9 de Julio.
A.G.L.: Archivo de la Gran Logia de Libres y Aceptados Masones, Buenos Aires.
A.G.M.: Archivo de Gestión de la Municipalidad de 9 de Julio, 9 de Julio.
A.I.C.: Archivo de la Iglesia Catedral “Santo Domingo de Guzmán”, 9 de Julio.
A.R.C.: Archivo de la Delegación 9 de Julio del Registro Provincial de las Personas, 9 de Julio.
A.S.I.: Archivo de la Sociedad Italiana “Amistad y Trabajo”, 9 de Julio.

25/01/2006 13:27 Autor: HECTOR JOSE IACONIS. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

ADOBATO, EMILIO (1890-1948)

Durante el último cuarto del siglo XIX, se afincó en estas tierras un matrimonio de inmigrantes italianos, Antonio Adobato y Rosaria Scudiero. Ambos provenían de Brienza, población de la provincia de Potenza, al sur de Italia; y, ya afincados en 9 de Julio, ocuparon una chacra que se hallaba ubicada en la esquina de las actuales avenidas Cardenal Pironio y Antonio Aita. En ese hogar hubo nacido Emilio Adobato, el 9 de julio de 1890.
Desde muy joven abrazó los ideales de la Unión Cívica Radical. En 1913, Benjamín Fernández se había constituido líder de una fuerte mayor de radicales. Hombre dotado de una preparación intelectual considerablemente elevada y vinculado con el periodismo de la época, su figura atraía hasta sí a muchos jóvenes.
Así comenzó una prolongada trayectoria en la filas de esta corriente política, donde se lo pudo considerar un importante referente. De este modo, también fue llamado a ocupar cargos importantes en el ámbito municipal.
Contaba poco menos de treinta años cuando, en los comicios del 21 de diciembre de 1919, fue elegido concejal, cargo en el que habría de ser reelegido. Después de 1926, volvió a ocupar, en forma continua, una banca en el Concejo Deliberante de 9 de Julio; cuerpo en el que, asimismo, fue elegido presidente en otras tantas ocasiones.
Por aquellos años le cupo integrar la comisión Pro-Fomento Edilicio de 9 de Julio, formada a instancias del progresista intendente Florentino Valenzuela.
Desde las primeras horas de la fundación del Club Atlético "9 de Julio y hasta casi los días previos a su fallecimiento, integró activamente las filas institucionales de la entidad. Más aún, varios emprendimientos importantes realizados en el club fueron inspirados por Adobato. Quienes con alguna frecuencia acudieran al estudio fotográfico, podían observar los planos del complejo deportivo desplegados sobre las mesas de trabajo, para estudiar las formas de su materialización o realizar arreglos al proyecto.
En 1918, junto a otros simpatizantes de Atlético "9 de Julio" fundó el periódico "El Referee". Aquí reunió las primeras armas en el periodismo, las que después debieron serle de utilidad en otras empresas.
En 1938, cuando el periódico "El Orden, dirigido por el reputado periodista Ambrosio Martínez, realizó una publicación, en forma de álbum, acerca de la historia de 9 de Julio, realizo una construcción importante con artículos sobre temáticas del pasado local que aún son una fuente de consulta recurrente.
Su primer acercamiento al arte de la fotografía, presumiblemente, aconteció a principios de siglo, cuando su hermano Rafael adquirió la Fotografía "Buenos Aires", que habría de convertirse en una de las más prestigiosas de la zona. En 1918, se puso al frente de la Fotografía "Adobato", junto a Cataldo Divito, quien ingresaba asociado a la labor comercial.
Emilio Adobato había cultiva una formación intelectual que le había permitido incursionar en áreas del conocimiento que fueron de su agrado. Por citar, a lo largo de su existencia, fue un asiduo lector de textos relacionados con la historia de estos distritos de la provincia de Buenos Aires y con las campañas al Desierto.
Por otro lado, fue animado disertante, logrando el dominio de temas amplios y complejos. En septiembre de 1935, pronunció una conferencia sobre "Apuntes al margen de Martín Fierro".
El 5 de abril de 1923 había contraído enlace con Aida Laura Magni (nacida el 6 de abril de 1898), proveniente de una familia de antigua ascendencia en 9 de Julio. De este matrimonio nacieron, Otto Rafael, ya fallecido; Haydée Elvira, quien ejerciera la docencia durante muchos años en esta ciudad y actualmente radicada en Buenos Aires y Emilio Cesar, afincado en Reconquista.
Falleció a las 17:30 horas, del viernes 24 de septiembre de 1948, en 9 de Julio.

25/01/2006 13:26 Autor: HECTOR JOSE IACONIS. Enlace permanente. Tema: A - F. Hay 1 comentario.

AITA, ANTONIO (1911-1995)

Nacido en 9 de Julio, en la barrio denominado “Villa Garibaldi”, el 12 de enero de 1911. El segundo de diez hermanos, hijos de Antonio Aita y Rosa Rosito.
Aún era niño, y cursaba sus estudios en la Escuela nº 4, cuando –el 1 de diciembre de 1921- se empleó en los talleres gráficos donde se editaba EL 9 DE JULIO.
En adelante, inició una vinculación con el periodismo que, sin interrupciones, habría de prolongarse por más de siete décadas.
Su título de periodista, lo obtuvo el 1 de septiembre de 1930, otorgado por la Escuela Sudamericana de Buenos Aires.
En febrero de 1935, asociado a su hermano Alberto, pudo adquirir, después de un arduo esfuerzo, el entonces periódico EL 9 DE JULIO. La dirección de la publicación, debió confiarla a Juan Farias, otro infatigable luchador y talentoso escritor.
En 1943, se hizo cargo de la dirección del bisemanario, la que hubo ocupado hasta el día de su muerte, confiriéndole al mismo un estilo personal que aún le distingue.
El carisma, por así llamarlo, -que inflamó en la razón de aquellos que aprendieron a su lado- del periodista de todas las horas, se encuentra reflejado, de la mejor manera, en la “Semblanza para un soneto sobre un periodista de lucha” que, hacia 1984, inspirara a su amigo Roberto B. Tarantino:
“Como el Quijote de soñada gloria, / con su hidalguía de virtuosa cuna, / armóse Caballero de la Pluma / y erguido de lucha atose así a su noria.
“Resuelto luchador, pleno de euforia, / arremetió sin pausa en sus empeños / ofrendando a la amada de sus sueños / llamada Libertad, llamada Historia.
“Intrépido, valiente, su batalla / contra todo revés que fuera valla / libró en apoyo de su meta ansiada.
“Y con la pluma su lirismo dando / así pasa su vida batallando / tras su lejana juventud brindada”.
No resultaría tarea sencilla trazar un listado de las diversas instituciones donde, activamente, participó Antonio Aita. En efecto, a lo largo de toda su prolongada existencia, no descuidó la participación en cuanta agrupación le requiriera su colaboración.
En su juventud, cuando sólo contaba 18 años, participó de la fundación del Club y Biblioteca “Agustín Alvarez”, cuya comisión directiva presidió en 1933.
Más tarde, también fue fundador de la Liga Nuevejuliense de Fútbol y de la Asociación de Bomberos Voluntarios de Nueve de Julio.
La Unión Cívica Radical, a cuyas filas venía adhiriendo desde 1929, le llevó a ocupar una banca como Diputado en la Cámara de la Provincia de Buenos Aires. A ella se incorporó el 29 de abril de 1952, para concluir su mandato el 30 de abril de 1955.
A sus gestiones se debe la sanción de importantes proyectos, como así, la autoría de muchos otros... La construcción del camino de acceso a 9 de Julio, del edificio de la delegación para la localidad de Dudignac del Banco de la Provincia de Buenos Aires, del camino General Villegas-Mar del Plata; el subsidio económico para distintas instituciones sociales de 9 de Julio, la libertad de prensa; fueron, entre muchos otros, las temáticas que preocuparon al legislador, siempre diligente.
Por haber contribuido “al engrandecimiento y dignificación de nuestra comunidad”, el Concejo Deliberante de 9 de Julio, a la sazón presidido por Roque Gagliano, le distinguió con el titulo de “Ciudadano Ilustre”, por resolución nº 40, del 22 de diciembre de 1989.
El 18 de septiembre de 1995, Antonio Aita, fallecía en 9 de Julio.
A partir de entonces, no serán pocas los organismos, privados y estatales, que formas distintas, le tributaran homenaje. Tanto así que, en actualidad, una importante avenida, de la planta urbana de nuestra ciudad; el salón de actos del Club “Agustín Alvarez”; la sala de estudios de la casa del C.U.N., en La Plata; una asociación cultural; un salón de clases, de la Escuela nº 3; una biblioteca popular; la sala de redacción de EL 9 DE JULIO, ostentan su nombre.

25/01/2006 13:24 Autor: HECTOR JOSE IACONIS. Enlace permanente. Tema: A - F. No hay comentarios. Comentar.

CABRERIZO, ELIAS (1881-1965)

Nació en Vizcaya, España, el 17 de abril de 1881. En su tierra natal debió ser pastor de ovejas, aunque le fue posible realizar algunos estudios, sin llegar a graduarse en la docencia.
A principios del siglo XX emigró a la Argentina. De hecho, para 1912 ya se encontraba radicado en 9 de Julio, y había instalado su primer escuela, en un antiguo edificio de Salta entre Corrientes y Santa Fe.
Hacia agosto del año siguiente, este establecimiento contaba con 42 educandos, 28 varones y 14 mujeres. Ejercía como preceptora su esposa, en primeras nupcias, Marciana Gómez.
En octubre de 1914, trasladó su escuela a otra finca de la calle Santa Fe. Allí, donde había instalado su vivienda, la huerta y el jardín, tenía a su cuidado, además de sus muchos hijos, varios alumnos pupilos.
Los aranceles que cobraba eran relativamente bajos, lo que permitía que los alumnos pudieran cursar los estudios con más facilidad. Algunos, accedían a una especia de beca, que hacía que pagaran una cuota más reducida. Más aún, muchas veces a aquellos que no poseían recursos optaba por no cobrarles.
Más tarde, la escuela debió pasar por otros domicilios, incorporando a su programa de estudios nuevos emprendimientos, tales como el curso de Tenedor de Libros, adscrito a la Academia Fossa.
El maestro Elías Cabrerizo, según quienes compartieron su trato, recuerdan que “fue una figura que hizo todo por su propio esfuerzo, humilde, y a pesar de su severidad extrema, fue una contribución cultural para la comunidad de 9 de Julio”.
La fisonomía del maestro fue descripta por sus alumnos como la de un hombre “calvo, de baja estatura, excedido de peso, gran conversador, gran observados, sobrio. Le gustaban las fiestas, el pan alemán, la panceta, los picantes, el vino blanco y el mate amargo... Le gustaba jugar al chin-chon y en su casa se reunían amigos y vecinos a jugar y charlar. Fumaba en pipa y también cigarros de hoja”, que el mismo cultivaba en su huerta. Tenía una profunda fe cristiana que supo inculcar a sus discípulos, a través de tantos años frente al aula.
Entrado en años, afectado por una aguda sordera, ya retirado de la docencia continuó viviendo en 9 de Julio. Recibía la cercanía de sus muchos alumnos y amigos.
A pesar de los servicios que pudo prestar a la comunidad y a la patria que recibió como propia, jamás pudo jubilarse dignamente. Su retiro transcurrió en la mayor austeridad, cobrando algunas acciones de la Usina Eléctrica Popular y, para algunos, recibiendo una pequeña pensión.... Tanto así que, para tener material de lectura, ya en la ancianidad, debía acudir a un ex alumno para que le facilitara el periódico del día anterior.
Elías Cabrerizo dejó de existir en 9 de Julio, el 29 de noviembre de 1965. Sus restos descansan en la necrópolis local. El 29 de octubre de 1989, el Concejo Deliberante de 9 de Julio sancionaba una ordenanza autorizando se imponga el nombre de “Maestro Elías Cabrerizo”, a una calle comprendida entre Antártida Argentina y Manuel Viegas.

25/01/2006 13:23 Autor: HECTOR JOSE IACONIS. Enlace permanente. Tema: A - F. No hay comentarios. Comentar.

CANO, ARTURO ARCENIO (1898-1970)

Nació en el partido de 9 de Julio, en 1898.
Su ceguera, adquirida a los 14 años, por causa de la viruela, no le impidió adquirir una formación, llena de sapiencia. Eduardo N. De Risio, afirmó que "lo amábamos porque era demasiado humano y generoso, optimista y de alegre corazón, que curaba en triste mal metafísico de los introvertidos con su palabra cálida y retozona. Eso que estaba privado de la vista, aunque veía nítidamente con los ojos del alma".
Periodista sagas, su prosa era amena, y manejaba un acabado discurso periodístico. Solía disponer de un secretario, quien tomaba dictado de su notas. Su hermano Enrique, jamás editaba una noticia de relieve sin antes consultársela.
Era extremadamente bondadoso, no con a la manera de la lisonja superficial. Por el contrario, su bondad era honda. Desde luego, "la bondad no es norma, sino acción. Un acto bueno es moralidad viva... El que obra bien, traza un sendero que muchos pueden seguir"(4).
Durante varios años, dirigió la biblioteca que luego hubo llevado su nombre. En 1963, EL 9 DE JULIO, comentaba -respecto de Arturo Cano- que "desde hace 15 años viene realizando una labor fecunda y ejemplar, siendo el eje de la trascendencia de esta biblioteca. Hombre de sólida cultura, dotado de ese espíritu de maestro nato, cordial y modesto, los escolares [...] lo encuentran con su invariable buena disposición cuando diariamente acuden a él en busca de la información o la orientación que necesitan".
Solía ejecutar el piano, y leía el alfabeto Braile. Aún se conservan algunos de sus libros, tal como el Evangelio de Lucas (The Gospel of St. Lucke), editado por la The British and Foreign Bible Society.
Arturo Cano, falleció en La Plata, el 3 de julio de 1970.
Así como su hermano Enrique, fue un hombre grande, en lo más excelso de la expresión... Una grandeza, que nacía en su humildad. Claro, en definitiva, "los grandes hombres constituyen un ejemplo porque, siendo idealistas, innovaron en su época y se anticiparon a las siguientes"(5).
Roberto B. Tarantino, en un poema que tituló "Muerte del hombre árbol", lo describió con elocuencia:
"En la excelsa grandeza de su mundo,/de su mundo de horizonte ilimitado, /
proyectándose augusto/ en la claridad de su visión profunda,/ vivió/ como vive el árbol, /como "hombre-árbol", / enraizadas sus bases en la tierra, jardín de las flores de su esencia.
"Nutrido de savias generosas, / supo dar los frutos/ de genuinos valores substanciales/ que, prestas,/ recogieron fuentes de inquietudes.
"Sus hojas, / dotadas de verdor inalterado, / iluminadas por brillantes soles/ cumplieron fotosíntesis/ purificantes de viciados aires.
"Sacudidas sus ramas/ no pudieron tempestades/ doblegar su enhiesto tronco,/ manteniéndose erguido/ hasta la sentencia inapelable/ de la ley inclemente de Natura.
"Murió/ dejando en derredor,/ como el árbol deshojado del invierno,/ tristeza,/ desolación,/vacío.
"Su vasto follaje será/ abono germinante/ de simientes/ que alentarán nuevas primaveras/ en la suerte fecundante de la vida".

25/01/2006 13:21 Autor: HECTOR JOSE IACONIS. Enlace permanente. Tema: A - F. No hay comentarios. Comentar.

CANO, ENRIQUE PATRICIO (1893-1970)

Había nacido en Luján, en 1893, hijo de Alejandro Cano y de Teófila Cuello. Niño aún, junto a sus padres, se afincó en la estancia "La Casualidad", en la localidad de La Niña, en el partido de 9 de Julio.
Primero, ingresó en la Escuela de Mecánica del Ejército, adquiriendo vasto conocimiento acerca de la mecánica militar. Al redescubrir su vocación a la enseñanza, ingresó en la Escuela Normal de Maestros, donde pudo graduarse con brillantes calificaciones. Después de ejercer como maestro de grado, hacia 1922, le fue confiada la dirección de la Escuela nº 4, de 9 de Julio. Aquí puso en práctica su talento y la profesionalidad característica.
Era un docente de vanguardia, no sólo desde la aplicación de la didáctica y la pedagogía, sino además en la gestión directiva. Era progresista aún en la coordinación con los demás sectores de la comunidad educativa. Procuró dotar a la escuela de los principales adelantos técnicos; e innovar, incorporando a la currícula otras áreas de importancia, de modo extraescolar.
Pues, "la educación debe ser integral, desenvolviendo simultáneamente las energías físicas, morales e intelectuales. Capacitar al hombre para la vida civil... Todo lo que él puede aprender, se le debe enseñar, sin poner límites a la cantidad ni a la calidad del aprendizaje"(1).
Inculcó a sus educandos los ideales de libertad y progreso. Les acercaba a la lectura de los grandes pensadores y filósofos. Tanto así que, fue inspiración suya el nombre de "Agustín Álvarez", para el club que fundaron algunos de sus antiguos alumnos.
Por entonces, también dictaba clases en la escuela nocturna para adultos.
A raíz de virulentas cuestiones internas en el seno de la Unión Cívica Radical, el profesor Cano debió soportar presiones que le exigieron, en 1928, hasta el injusto relevo; y, hasta un intento de traslado a una escuela rural de General Pueyrredón, que rehusó. Sabía, sin dudas, que para "seguir el derrotero de la dignidad, debe renunciarse a las cosas bastardas"; al punto, "todas tienen por precio una abdicación moral"(2).
A raíz de su alejamiento de la docencia, el profesor Enrique Cano fundo el periódico "El Gráfico",en abril de 1928. Mientras que este ocupaba la dirección, su hermano Arturo, se encargaba de la secretaría de redacción.
Aparecía bisemanalmente, impreso en las instalaciones de la esquina de Mitre y San Juan, donde funcionaba también la redacción. Con notas de riguroso contenido, este medio de prensa, fue una verdadera escuela para muchos... Sus maestros, naturalmente, Enrique y Arturo Cano.
Las fuertes tensiones políticas, y las persecuciones a la libertad de prensa, debieron hacer frente de implacables censuras... En "El Grafico", sobresalía, por encima de muchas otras virtudes posibles, el categórico amor a la verdad.
Hacia enero de 1944, después de ser clausurado "El Grafico", los hermanos Cano fundaron "El Artesano". Esta vez, la dirección estaba a cargo de Arturo... No debió transcurrir mucho tiempo, para que este fuera también cerrado.
Afiliado al Partido Socialista, pero admirado por elementos de todos los sectores políticos, fue candidato a algunos cargos importantes. Así, alejado en parte de la tarea educacionista, abrazó el periodismo.
Poseía un encumbrado sentido del deber. "Las fuerzas morales convergen al sentido del deber. La personalidad sólo es coherente y definida en quien llega a formularse deberes inflexibles, que impliquen un pacto rectilíneo con los mandatos de la dignidad"(3).
Cuando fue fundada la biblioteca del Club "Agustín Álvarez", Enrique Cano donó los primeros libros, Las obras completas del doctor Álvarez, una enciclopedia y otras ediciones menores.
Después de nuevas persecuciones, a raíz de sus notas esclarecedoras, debió alejarse del periodismo.... Dictó cátedras en el Colegio Cavallari y, luego, en la Escuela Nacional de Comercio.
A lo largo de su vida, ejemplar en todo sentido, integró las filas del Círculo de Periodistas de 9 de Julio, y la Asociación de Maestros. Participó en la fundación de la Federación Cultural de esta ciudad y presidió la Biblioteca Popular "José Ingenieros".
Enrique Cano falleció en La Plata, el 4 de agosto de 1970.

25/01/2006 13:20 Autor: HECTOR JOSE IACONIS. Enlace permanente. Tema: A - F. No hay comentarios. Comentar.

CATANI, ENRIQUE (1914- 1974)

Había nacido en 9 de Julio, el 28 de septiembre de 1914, hijo de Enrique Catani y de María Cristina Becee.
Sus primeros estudios los realizó en su ciudad natal. Los primerios, en la Escuela nº 4. Ulteriormente, concurrió al Colegio Cavallari, donde le cupo presidir el Centro Estudiantil y dirigir el Periódico “Estudiantina”.
Más tarde, los prosiguió en Pehuajó. Allí, además, fue presidente de una comisión cultural y fundó la revista “Fuste”.
Al concluir el Bachillerato, le fue otorgada una medalla de oro, por el Ministerio de Justicia e Instrucción Pública de la Nación. Este honor le era propio, pues sus calificación le constituía como mejor egresado de su promoción.
Para proseguir los cursos universitarios, ingresó a la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, de la Universidad Nacional de La Plata. La Municipalidad de 9 de Julio, con el asentimiento del gobierno provincial le había becado, “por sus condiciones de alumno aventajado”. El 17 de junio de 1947, fue graduado profesor de Enseñanza Secundaria, Normal y Especial en Letras, en aquella casa de altos estudios. Más tarde, podrá doctorarse , con una tesis acerca del simbolismo de la “Divina Comedia”, de Dante.
Además, en el Instituto Fontova, egresó como profesor de Violín y profesor de Solfeo y Teoría Musical, hacia 1953.
Enrique Catani ejerció la docencia, dictando importantes cátedra, relacionadas con su disciplina, en establecimientos educativos de relevancia. Fue profesor en los colegios “San Cayetano”, “Sagrado Corazón de Jesús” y “José Manuel Estrada”, todos en la ciudad platense; en el Instituto Superior de Profesorado, de Dolores; en la Escuela de Policía de la Provincia; en la Escuela Superior de Bellas Artes; en el Colegio Nacional y en la Escuela Anexa, dependientes de la Universidad Nacional de La Plata; y en la Facultad de Humanidades, de esta última, entre otros.
Además, en la universidad, formó parte del Consejo Universitario, del Instituto de Fromación y Cultura, y del Cuerpo Consultivo de la Delegación Científica. En la facultad, donde antes había obtenido su título académico, fue distinguido con el vice decanato, por voto de sus pares.
Como director de la Escuela Nacional de Bellas Artes, en la misma capital provincial, concretó una muy intensa labor. Desde la triplicación de la matricula estudiantil; pasando por la creación de varios departamentos académicos, entre ellos el de Cinematografía, el primero en Latinoamérica; hasta la creación de un cuarteto de cuerdas.
Como Director General de Cultura de la Nación, realizó una tarea no menos importante. Logrando la creación de secretaría de Cultura, en el interior del país, con escuelas de Bellas Artes e institutos de investigación adjuntos.
Elevó los premios nacionales a las artes y a las ciencias, lo cual fue muy elogiado, en su época. Además, proyectó la fundación de la Escuela Nacional de Cinematografía.
La obra intelectual y literaria de Catani, es sin dudas, lo bastante profusa para que exceda los límites de esta crónica.
En 1943, en la editorial de Francisco A. Colombo publicó sus versos en “Core y otros poemas”. Este libro, que se principiaba con los versos 38 y 39 de la “Egloga I” de Virgilio, los había dedicado a los doctores Juan Carlos Aramburu y Luis Álvarez Landa.
A ese sortilegio, siguieron, otros dramas, piezas teatrales, composiciones musicales narraciones de prosa y epopeyas en verso. Merecen especial consideración, “El Héroe”, publicado en 1944; “El Bosque”, en 1948; “Poema Histórico de Nueve de Julio”, en 1950; “Una barca nacida en el mar”, “Melodía en el Parque” y “Un tren pasa al Oeste”, en 1957; “El latir de la calle”, en 1961; y “La Ciudad que yo canté”, en 1963.
Colaboró en diversas publicaciones periódicas, exponiendo por escrito, interesantes estudios críticos.
Así se refería, En 1946, Lázaro Seigel, lo definió: “[...] es un poeta de exquisita delicadeza artística. Ahonda en el problema del conocimiento poético. Y al hacerlo penetra en la conciencia misma de la poesía. De ahí su preocupación por dotas al vocablo de una sugerente tonalidad musical. Al lograrlo, adquiere el idioma no sólo una mayor expresividad lírica, sino que traduce, con una más nítida elocuencia, la temperatura espiritual de esteta”.
El doctor Enrique Catani fue uno de los fundadores de la Sociedad de Escritores de la Provincia de Buenos Aires. Por encargo de esta, asumió la tarea de sentar las bases fundacionales de una filial para Pehuajó.
En otro momento, hubo presidido la filial platense de la Sociedad Argentina de Escritores.
Enrique Catani falleció el 21 de enero de 1974, en su departamento de la calle 53 al 416, en La Plata.

25/01/2006 13:18 Autor: HECTOR JOSE IACONIS. Enlace permanente. Tema: A - F. No hay comentarios. Comentar.

CAVALLARI, VICTORIO (1859-1953)

Nació en Ferrara, Italia, el 29 de septiembre de 1859. Allí curso estudios primarios, así como otros relacionados con la contabilidad.
Impulsado por un amigo, emigró a la Argentina, arribando a la Capital Federal, en julio de 1890. A fines de 1891, ya se encontraba radicado en 9 de Julio.
El 1 de junio de 1893, fundó el Colegio que habría de distinguirlo por más de medio siglo. Entonces, se hacía necesario contar con un establecimiento de tales características y, pese a la escasa población, tuvo una acogida favorable.
Los primeros alumnos que pasaron por sus aulas, fueron: Tomás Zabala La Vega, Ireneo Martínez Viera, Mariano González, Justo Zabala, Luis Fleita, Floro Layana, Antonio Cánova, Antonio Vanina, Pedro Cervate, Manuel Palensona, José Rey, Arturo Prieto, Alfredo Martínez, Pedro Palenzona, Horacio Dorrego, José Aramburu y otros.
Las mesas examinadores, a fines del siglo XIX y principios del siguiente, la integraban algunas de las personalidades más gravitantes de entonces. Por citar, Enrique Carbó, Félix Aráuz, Tomás West y Pablo Subirá, médicos; Egidio Magni y Alejandro Muzzio, farmacéuticos; Antonio Di Siervi, periodista; Cayetano de Briganti; Andrés Doménech; entre otros.
Poco después, en 1904, el colegio fue incorporado a la escuela de comercio; y más tarde, al Colegio Nacional de Buenos Aires, y al Nacional de Pehuajó.
La tercera biblioteca que existiera en la ciudad, el primer cuerpo de Bois Scouts en 9 de Julio, los periódicos "El Escolar" y "Estudiantina", y varios equipos deportivos, en distintas épocas, surgieron como emprendimiento del colegio.
Por las tarimas del "Cavallari", a lo largo de su prolongada existencia, pasaron docentes de la talla de Mariano Arroyo Vázquez, Vicente García Soriano, Armando Palacios, José G. García, doctor Manuel Barroso, Numa Romero, doctor Aníbal Monti, Enrique P. Cano, doctor Juan José Cavallari, entre muchos más.
El 23 de abril de 1899, inmigrantes italianos, -así como otros vecinos, radicados en 9 de Julio- los más, de sólida formación intelectual, habían resuelto fundar una agrupación, cuyos fines inmediatos fueran sociales y culturales. De ese grupo, formó parte, y fue principal impulsor, Victorio Cavallari.
Del seno de esta institución, surgió la Biblioteca "Sarmiento", creada poco más tarde, en su misma sede social.
En 1916, Cavallari presidía la "Cruz Roja Italiana", a la sazón formada por una treintena de integrantes.
Victorio Cavallari murió el 26 de noviembre de 1953.

25/01/2006 13:16 Autor: HECTOR JOSE IACONIS. Enlace permanente. Tema: A - F. No hay comentarios. Comentar.

COMPAIRÉ, FELIX (1870-1913)

Había nacido en Jaca, una ciudad al nordeste de la provincia de Huesca, a orillas del río Aragón, en España, en 1870, hijo de Francisco Compairé y de Pilar Jarne.
En 1883, ingresó al seminario conciliar de su diócesis, para cursar estudios preparatorios, cuatro años de latín y humanidades. Al parecer, a juzgar por algunos documentos, habría realizado obtenido favorables resultados académicos.
Después de concluir el primer año teológico, en el mismo seminario jacetano, fue enviado a Lérida. El seminario ocupaba, desde la expulsión de los jesuitas, las instalaciones del viejo convento, en la plaza que lleva su nombre. Allí, entre 1891 y 1893, prosiguió los segundo y tercero años de Teología.
Más tarde, nuevamente en Jaca, completó los años restantes de su formación, logrando -en los ulteriores- la distinción de "Meritissimus".
Fue ordenado presbítero, el sábado 30 de mayo de 1896, por el doctor José López Mendoza y García, un agustino, a la sazón obispo de Jaca. Recibía el sacerdocio en las "témporas" de la Santísima Trinidad, durante la festividad de su santo, el papa mártir Félix I.
Entre julio y septiembre de aquel año, su obispo le destinó como teniente cura en Ruesta, pequeño pueblo, de no más de cien edificios.
El 24 de octubre de 1896, fue enviado como regente a la parroquia de Acin, una pequeña villa, distante doce kilómetros de Jaca. Allí permaneció hasta principios de 1898.
Por espacio más breve residió en Abay, como cura de la parroquia de San Andrés. Esta vez asistía las escasas cuatrocientas almas de los cuatro aldeorrios que conformaban aquella comunidad.
Alrededor de agosto de 1899, el padre Compairé solicitó a su obispo autorización para emigrar a América. En Uruguay, según algunas informaciones orales, se habría radicado parte de su familia. Ellos poseían una condición económica precaria, y su presencia podría significar un amparo.
El 28 de octubre de 1899, el obispo de Jaca le escribía al arzobispo de Buenos Aires, informándole que viajaba a estas tierras, por razones de familia, un presbítero "ejemplar y muy querido de todos los pueblos en que ha estado como Ecónomo o Regente". "Sacerdote pacífico -expresaba en otro documento-, de buen carácter, dócil, de buena vida y de irreprensibles costumbres".
El 26 de octubre, le era conferido el "exeat", y las respectivas licencias de viaje. Recién el 15 de mayo de 1901, se le habría de conceder la facultad para residir de manera permanente en su nuevo destino.
Ya en la diócesis de La Plata, el 22 de febrero de 1900, fue nombrado teniente cura en la parroquia de San Martín. A principios de mayo, pasó -con igual título- a Baradero.
El 1 de febrero de 1901, fue designado párroco de Exaltación de la Cruz. Allí habría de componer sus primeras acciones, al frente de una comunidad parroquial.
El 23 de abril de 1904, el obispo de La Plata, monseñor Juan Nepomuceno Terrero y Escalada, le confirió el título de cura vicario de Santo Domingo, en 9 de Julio. Tendría a su cargo la cura de las 35000 almas que habitaban el partido. Incluso en el Pueblo Maya (Carlos Casares), cuya capellanía de "Nuestra Señora del Carmen" -desde febrero- estaba a cargo del presbítero Manuel Monreal.
A poco de asumir, hacia julio, recibió la visita canónica de monseñor Francisco Alberti, obispo titular de Siunia y provisor y vicario general de la Diócesis, acompañado por tres religiosos, un claretiano, un vicentino y un carmelita... Realizaron una misión apostólica de doce días.
A lo largo de su, casi, década, al frente de la parroquia, logró realizar importantes emprendimientos, a favor de la preservación y el embellecimiento edilicio. Además, estableció instituciones parroquiales, y promovió la enseñanza de la catequesis.
Ligado, desde el principio, a la vida social de 9 de Julio, pudo formar parte de la Sociedad Española de Socorros Mutuos, integrando su comisión directiva.
Al padre Félix Compairé se deben las denodadas gestiones a favor de la fundación del Colegio Jesús Sacramentado.
A pesar de dificultades, y después de un arduo trabajo organizativo, el domingo 6 de marzo de 1910, logró concretar la solemne inauguración del colegio. Esta vez se hallaba presente el obispo diocesano, junto con otros sacerdotes, en misión.
El presbítero Compairé falleció a las 17 horas, del lunes 17 de marzo de 1913. Sus despojos mortales descasan actualmente en el oratorio ubicado en el peristilo de la necrópolis local.

25/01/2006 13:14 Autor: HECTOR JOSE IACONIS. Enlace permanente. Tema: A - F. No hay comentarios. Comentar.

COSENTINO, TOMÁS (1874-1936)

De nacionalidad italiana, Tomás Cosentino había nacido en 1874. Junto a su madre, en 1888, inmigró a la República Argentina, radicándose primero en Buenos Aires. Allí se empleó en un comercio, situado en la calle Entre Ríos, por un suelto de 10 pesos. Más tarde, debió ingresar a trabajar a una obra en construcción, como peón de albañil; donde al poco tiempo –demostrando su talento- fue ascendido a oficial y luego a director de la obra.
En 1893, en compañía de algunos amigos, se trasladó a la localidad de French, en el partido de 9 de Julio, donde arrendó una fracción de 160 hectáreas, del campo de los hacendados Núñez Monasterio. Desde entonces, iniciará su tarea de agricultor, la cual, después de luchas y dificultades, le permitirá formar una sólida posición.
Como propietario de la red telefónica, contribuyó al progreso de la ciudad, extendiéndola considerablemente, además de brindar un destacable servicio.
Además, desempeñará relevante accionar como: vice-cónsul de Italia en 9 de Julio; presidente de la Sociedad Italiana de Socorros Mutuos, desde 1917 hasta 1918, y desde 1928 hasta 1929; presidente de la Comisión Pro-Fomento Edilicio de 9 de Julio, hacia 1926, donde trabajó para la construcción del Parque y el embellecimiento urbano de la ciudad; miembro de la junta directiva de la Sociedad Rural de 9 de Julio, entre otras.
Pero, su nombre habrá de ser recordado, como fundador y dinámico luchador en el movimiento comunitario que dio origen a la Usina Eléctrica Popular.
Falleció en 9 de Julio, el 25 de julio de 1936. Su nombre, le fue impuesto a la antigua avenida Río Uruguay.

25/01/2006 13:13 Autor: HECTOR JOSE IACONIS. Enlace permanente. Tema: A - F. No hay comentarios. Comentar.

CHIEFARI, SALVADOR (1896-1964)

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Había nacido en Soverato, Catanzaro, el 30 de mayo de 1896, hijo de Juan Chiéfari y de María Antonia Chiéfari. En su tierra natal, se familiarizó con el oficio de telegrafista, que habría de desempeñar hasta su partida a América.
Al estallar la Primera Guerra Mundial se alistó en una de las divisiones del ejercito italiano. Entre 1916 y 1918, en que concluyó el enfrentamiento bélico, permaneció en campaña, alistado en la Legión Territorial de Bari, primero; en el Batallón 16ª y en la Legión Catanzara, más tarde.
Siendo todavía joven, experimentó su vocación hacia el arte que habría de atrapar su inquietud a lo largo de toda su existencia. No sólo ello, sino también una fuerte atracción hacia todas aquellas expresiones artísticas. En este sentido, pudo filmar una representación de "La Pasión de Cristo", en cuyo elenco realizó la personificación principal.
En 1926 Salvador Chiéfari emigró a la República Argentina, instalándose primero en la ciudad de Buenos Aires. El 27 de febrero del año siguiente se radicó en Nueve de Julio. Venía con el objeto de incorporarse a la banda municipal que habría de crearce, por iniciativa del intendente municipal, Ramón N. Poratti.
En abril de 1927, realizó el debut, en el Teatro "Rossini", dirigida por Juan B. Belli, oficiando Chiéfari de segundo maestro. Por entonces integraban ese grupo musical, Pedro Sabetto, Julio Comas, Santos Chiarello, Nicanor Tellechea, Pedro Celo, los hermanos Fregapane, Antonio Provensale, Pascual Arturi, y los señores Doga, Trincabelli, Gariboldi, Barroso, Iscaro, Cingolani y Rossina.
Más tarde, hacia mediado de la década de 1930, Salvador Chiefari reemplazo a Belli en la dirección de la banda. La continuidad de la misma se prolongó hasta 1955, con algunos pausas hacia 1940.
La dirección de este maestro fue gravitante para esta. Muchos músicos recogieron sus conocimientos... Les enseñaba gratuitamente, sin requerir remuneración alguna.
Una de sus obras más importantes fue la conformación de la Orquesta Sinfónica, a instancias de Teatro del Pueblo, en noviembre de 1943. La compuso de músicos de primer orden: Alberto Bagnati, piano; José María Andino, Juan Gabriel Arrom, Manuel Barroso, Julio T. Garbiso, Juan Sánchez Moreno y Osvaldo Ticera, violines; Juan Armando Boujour, violonchelo; José Doga, contrabajo; Victor Emilio García, Vicente Mantenga y Carlos Alberto García, clarinetes; Rodolfo Fonseca, flauta; Otelo Sist, saxofón; José Gariboldi, pistón; José Ceriatti, trombón; y Adolfo Cingolani, batería.
A la prensa escrita le cupo recibir al conjunto con una buena crítica. "El Imparcial", expresó: "La orquesta sinfónica es una de aquellas iniciativas que han entrado en el plano de las realidades por el tesón y el cariño de los músicos locales que se dieron a la tarea de organizarla... Por nuestra parte, instamos a los componentes [...] que prosigan sin desmayos en ese propósito de contribuir en la faz musical a la cultura nuevejuliense...".
Más tarde, el mismo periódico proseguiría sosteniendo que "el cariño, el entusiasmo y el anhelo de perfección que alienta a los componentes de la orquesta, que deben olvidar las fatigas de las tareas diarias ajenas al arte, es cosa de tenerse en cuenta. Ese esfuerzo simpático de superación constituye un verdadero elemento cultural para nuestro medio..." (2).
Esta orquesta participó en cuantioso número de conciertos y espectáculos de primer orden. Muchos de ellos a beneficio de instituciones de bien público, sin que los músicos recibieran paga.
El 14 de octubre de 1948, su amigo el doctor Manuel Barroso le escribía desde Buenos Aires: "Para la Sinfónica voy a solicitar un subsidio anual , para que tengan la obligación de cuatro o cinco conciertos, por lo menos...". A esa altura, todo cuanto fuera menester debía procurárselos por el propio medio. Esas empresas culturas debían subsistir gracias al esfuerzo personal de sus integrantes.
De su trazo son las numerosas partituras empleadas tanto por la banda como por las orquestas. Él mismo las orquestaba, haciéndoles numerosos arreglos.
El 5 de junio de 1937 había adquirido su saxofón. Presumiblemente fue entonces cuando se incorporó a la orquesta del profesor Castronuovo. También integró la orquesta típica de Failache, ampliamente reconocida.
En enero de 1950, formó otra orquesta, "Estrella Azul". El iniciación de esta tuvo lugar en la pista del Club Atlético "9 de Julio", en un baile a beneficio de las cooperadoras escolares.
En octubre de 1953, Chiéfari, se acogió a los beneficios de la jubilación. Había trabajado durante varios años en la zapatería "Rolando", que existía en el local de Libertad y La Rioja. Aún así continuó dirigiendo la banda, hasta su desaparición definitiva.
Salvador Chiéfari, falleció el 3 de abril de 1964, en 9 de Julio.
NOTAS
(2) "El Imparcial", año XIV, nº 1489, 9 de Julio, 5 de julio de 1944, p. 1.

25/01/2006 13:07 Autor: HECTOR JOSE IACONIS. Enlace permanente. Tema: A - F. No hay comentarios. Comentar.

DE BRIGANTI, CAYETANO (1842-1923)

Nació en 1842 en Pontremolli, en la Provincia de Massa, región Toscana, es una ciudad cuyo territorio se extiende unos 182,68 kilómetros. Circundada por montañas y deslizada sobre la parte de una colina, en Val di Magra, recibe la confluencia del torrente “Verde”. Comunidad autónoma desde 1777, con la reforma leopoldina, osentaba en título de ciudad desde el año siguiente, y poseía una riquísima historia remontada al año 990, en que aparece cita en un documento, como parte de la jurisdicción del marquesado de Toscana. Sus padres fueron Eugenio De Briganti y Margarita Basignani.
Inmigrante italiano, arribado al país con relativa juventud, llevaba en su carrera vital el honor de haber defendido a su patria durante un enfrentamiento bélico con Austria. Su dominio del castellano y francés le permitió, en estas tierras, dedicarse a la docencia; así como principiar algunas actividades comerciales que le fueron infructuosas.
En 1880 ya aparece habitando el partido de 9 de Julio. El 8 de octubre de ese año, al renunciar Britaldo Palacios como consejero escolar, De Briganti fue designado en su lugar, ocupando el cargo de sub inspector.
Pocos años después ya estaba vinculado a otros sectores comunitarios. Formaba parte de un cuadro teatral, integrado por Juana Magnoni, Ida Repossi, Abelardo Parodi y la esposa de Juan Esteban. Este conjunto vocacional llevó a las tablas del Teatro "Rossini" el drama "Flor de un día", el 25 de diciembre de 1883, precisamente el día en que esa sala era inaugurada.
Asimismo, ese mismo año se había incorporado como socio activo de la Societá Italiana di Mutuo Soccorso "Amicizia e Lavoro". En la sesión del 1º de abril, Francisco Vita lo había presentado y los presente le había aceptado como tal y registrado bajo el número 132. Desde entonces, su participación en esta entidad fue bastante activa. En febrero de 1884 ya rubricaba las actas como secretario, lo era en carácter de gerente, pues cobraba una mensualidad cercana a los 24 pesos.
El 20 de noviembre de 1886, la comisión directiva le designó miembro de una comisión especial para integrar una campaña contra el cólera, epidemia que -a esa altura- afectaba considerablemente a la población. Juan Rumi, Antonio Vita, Carlos Guzzetti y Luis Ceppi, completaron esa junta. Ese año, administraba el periódico "La Defensa", fundado poco antes; y estaba a cargo de la Biblioteca Pública del 9 de Julio, cuyo cierre definitivo se precipitaría al año siguiente.
En enero de 1888, De Briganti presentó su renuncia como gerente de la Sociedad Italiana, aunque continuó formando de parte de la misma. De hecho, en enero de 1890, durante la presidencia de Nicolás Gallo, actuaba como secretario.
En abril de 1891 firmaba los balances, en calidad de gerente, de la Sociedad Caritativa Cosmopolita; un consorcio tan poco recordado, como amplia y destacable fue la obra realizada, en los escasos años de su vida institucional.
En la tenida el 27 de mayo de 1883, Cayetano De Briganti fue iniciado en los misterios de la masonería. De allí se deduce su filiación, al menos en principio, con el ideario liberal. La pertenencia a este taller le hubo garantizado, presumiblemente, un acercamiento a los sectores más relevantes de entonces, en el pueblo.
El 8 de junio de 1887, aún recibía el aumento al grado tercero, de Maestro. En 1891 aun integraba la logia y llevaba el número 41, en el orden de miembros.
En septiembre de 1900 un grupo de vecinos, pertenecientes al Circulo Italiano de 9 de Julio fundaron una biblioteca popular, que funcionaba en la misma sede de esa agrupación. De Brigante fue designado secretario de la misma, en una comisión compuesta por varios hombres destacados, precisamente, por su formación en el saber. Entretanto, componía esporádicamente las mesas examinadoras del Colegio Cavallari, conjuntamente con Egidio Magni, Andres Domenech o Tomás West.
Varios años le cupo desarrollar una tarea de asistencia hacia la minoridad desamparada de 9 de Julio, como Defensor de Menores. Asumió este cargo ya avanzado en edad, tal vez con las fuerzas debilitadas. Aún así no claudicó en sus planes y procuró mantener una acción asistencia más o menos amplia y exigente.
Su muerte, producida por una inevitable aneurisma de aorta, le halló a las 7:30 horas del 28 de agosto de 1923, en su domicilio de la calle San Luis al 294 .

25/01/2006 12:58 Autor: HECTOR JOSE IACONIS. Enlace permanente. Tema: A - F. Hay 1 comentario.

DÍAZ, ANSELMO (1828-1886)

De color trigueño, nació en Tucumán, el 24 de junio de 1828, hijo de Félix Díaz (natural de Tucumán, fallecido de aneurisma en la ciudad de Mercedes, el 22 de septiembre de 1871), y de Juana Nievas (también nacida de Tucumán y fallecida en Mercedes el 8 de septiembre de 1868).
El 6 de agosto de 1852, contrajo matrimonio con Natalia Torrez, en la parroquia de Mercedes, donde se encontraba radicado, junto a sus padres. Su esposa, hija de Gabriel Torrez y de María Montenegro, contaba -al momento de desposarse- 22 años de edad. De ese matrimonio, no habría de nacer descendencia.
Desde Bragado, en 1863, enseguida de fundado el pueblo, se trasladó para instalar su pequeño comercio. En efecto, radicado en Nueve de Julio, y una vez establecido el poder civil de la Corporación Municipal, en 1866, fue designado alcalde del cuartel primero. Así también, se le confió el cargo de presidente de una comisión para la revisión de pesas y medidas, en comercios.
Hacia noviembre de 1868, fue elegido albacea del primer testamento, otorgado por el Juzgado de Paz, en Nueve de Julio; y, entre octubre de 1873 y septiembre del año siguiente, se desempeñó como oficial de policía.
En apariencia, había logrado tejer una posición respetable, en la sociedad de entonces. En el pueblo, poseía una finca -que habría escriturado en noviembre de 1876– en 25 de Mayo, entre Buenos Aires y Salta.
Anselmo Díaz, falleció repentinamente en Nueve de Julio, el 4 de marzo de 1886, a las 10 hs.
En 1897, ocasión en que debió librarse su juicio sucesorio, su esposa –Natalia Torrez- se encontraba radicada en Mercedes. Designó, como su apoderado legal, a Andrés Doménech. El fallo de la Justicia convino en designarla su única y universal heredera .

25/01/2006 12:56 Autor: HECTOR JOSE IACONIS. Enlace permanente. Tema: A - F. No hay comentarios. Comentar.

"EL 9 DE JULIO", DIARIO

Fue fundado el sábado 15 de mayo de 1909, por el maestro y poeta Mariano Arroyo Vázquez. La dirección y administración del nuevo semanario fue instalada en el edificio de Avenida General Vedia 540 (numeración antigua).
Su aparición comenzó a efectuarse los días miércoles y sábado, con un formato de página de 35 x 26 cm., y columnas de 7 cm. de ancho con una cantidad promedio de 8 páginas. El primer equipo impresor lo integró una minerva, marca "Diamant", introducida al país por la firma Stocker, con sede en Moreno al 443, en la Capital Federal.
El 1º de enero de 1912, pasó a manos de la firma comercial integrada por Mariano Caccialanza, Santiago de la Torre y José Schiaffino; estando la dirección a cargo del último.
A partir de entonces, el medio de prensa inició una, por demás importante, transformación general; pues se incorporaron al grupo de redactores un conjunto de destacados intelectuales de la ciudad, entre otros, Francisco Camps, D. Fontanarrosa, Francisco De María, Pedro J. Molinari y Alfredo Pastorino.
Hacia 1913, la jefatura de la redacción estaba liderada por el profesor José Gerardo García, destacado escritor y periodista, más tarde fundador del periódico "El Imparcial".
En 1915, durante una exposición universal realizada en Filadelfia, Estados Unidos de América, el periódico "EL 9 DE JULIO" obtuvo diploma y medalla de honor, como reconocimiento de su ya profusa labor periodística.
En la dirección, sucedió a Schiaffino, Mariano H. Acosta, quien permaneció en ella hasta 1922.
Al año siguiente, adquirieron la empresa editora, Manuel T. Monsalvo y Salvador J. Gómez; recayendo sobre el último la función de dirigirlo.
En 1924, figuraba como director propietario, solamente Salvador Gómez, y la redacción funcionaba en el 364 (numeración de la época) de la misma avenida. Su tamaño se había incrementado, la página medía 45 x 29 cm., compuesta por 5 columnas de 5 cm., cada una; con un promedio de 6 páginas, y costo mensual de suscripción de 1 peso.
Cerca de noviembre de 1929, adquirió el periódico, Arturo de la Plaza, encomendando la dirección periodística a su hermano José María, con dilatada experiencia en el periodismo. Interinamente, ocupó también la dirección, el periodista José Ramón Costa.
Alrededor de abril de 1930, las instalaciones fueron trasladadas al edificio que actualmente ocupa.
Hacia febrero de 1935, los hermanos Alberto y Antonio Aita adquirieron la empresa. La dirección le fue conferida a Juan Farias, estando al frente de la administración, Antonio Aita, y del equipo tipográfico, su hermano Alberto.
A más de los trabajos de impresión, se editaban varios periódicos de pequeño tiraje. Así lo fue la revista mensual "Caras y Caritas", dirigida por Farías, cuyo primer número apareció en octubre de 1940.
En 1943, asumió la dirección Antonio Aita, y la administración Alberto, pasando sus páginas a tener un tamaño sábana.
Debido a la intolerancia del gobierno para con algunos órganos de prensa, que no respondían a los ideales sostenidos por el oficialismo; en agosto de 1950, la oficina local de Correos prohibíó la circulación del periódico «El 9 de Julio», siguiendo una actitud impuesta por el Ministerio de Comunicacio-nes. Durante el lustro siguiente, debió soportar la presión político-partidista, tanto local como provincial, llegándose hasta la clausura y detención de su director, a mediados de 1955.
Un año más tarde, comenzó a publicarse diariamente, con un tamaño de 50 x 35 cm.
En 1966, se producía una tirada de 3000 ejemplares diarios, con una plana automática, modelo 1956. El personal, además de los tipógrafos, estaba formado por 1 fotografo, 1 diagramador, y 3 redactores.
Desde enero de 1980, su formado es «tabloide», incrementándose en número de páginas, impresas -desde entonces- con el sistema offsett.
En septiembre de 1995, como consecuencia del fallecimiento de Antonio Aita, asumió la dirección, su hermano Alberto, incorporándose a la sociedad, la profesora Estela Rosa Manfredi Aita, como socia propietaria, a quien el primero, su tío, había declarado única y universal heredera de sus bienes.
Poco menos de un lustro más tarde, a las 14 horas del 15 de noviembre de 2000, fue adquirido el 50 % de acciones, pertenecientes a Alberto Aita. De este modo, propiedad de las docentes Estela Rosa Manfredi Aita y Ana Manfredi de Scandizzo, el medio gráfico iniciaba una importante transformación.
En efecto, al día siguiente, ya asumían las funciones propias, las nuevas propietarias. La primera, a cargo de la dirección periodística; mientras que la segunda, lo hacía en la administración financiera.
A partir de entonces, habrá de concretarse en el tradicional Diario, una importante trasformación. Desde los estilos de diagra- mación gráficas, buscando los medios más avanzados, hasta la impresión gráfica, procurando la mejor calidad.
A poco de concretarse la compra de la empresa tipográfica, por las nuevas propietarias, se iniciaron las gestiones en favor de trasladar la dirección, administración, expedición, talles y Archivo, a un edificio más amplio y moderno. Lo primero, fue reasentar la planta de impresión, la que comenzó a funcionar -en las nuevas instalaciones- el 18 de diciembre de ese año.
Ya el 29 de diciembre de 2000, «El 9 de Julio» funcionaba a pleno en el confortable edificio -de la esquina de Avda. Vedia y Sarmiento-, que habría de ser inaugurado oficialmente el 15 de mayo de 2001. En octubre del mismo fue implementado otro servicio a los lectores: la posibilidad de recibir una edición vespertina los días sábados.
Actualmente, tanto en el sector periodístico, como los administrativo, tipográfico y de expedición, la empresa cuenta con un idóneo personal, ampliamente experimentado en las tareas que les cabe desempeñar. Ese grupo de hombres y mujeres, liderados por sus directivos, hacen posible que, a diario, los hogares nuevejulienses puedan recibir las noticias e informaciones -de interés general- relativas al quehacer local, nacional e internacional.

25/01/2006 12:54 Autor: HECTOR JOSE IACONIS. Enlace permanente. Tema: A - F. No hay comentarios. Comentar.


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